Celebración de la Pachamama

En varios puntos del distrito se realizó la tradicional ofrenda a la Madre Tierra. La plaza San Martín y la UNQ, fueron los elegidos. Hubo representantes de los Pueblos Originarios

Ayer por la mañana se llevó a cabo la tradicional ofrenda a la Pachamama en la Universidad Nacional de Quilmes, en un evento que fue abierto para toda la comunidad. Cabe destacar que el ritual de la Pachamama es un acto voluntario e implica un gesto de reciprocidad, donde se ofrenda a la Madre Tierra, en tanto fuerza de la naturaleza concebida como una divinidad benigna, una madre que nutre, protege y sustenta a todos los seres vivientes.
A partir de las 10 la gente comenzó a reunirse en el Patio de las Esculturas de la casa de altos estudios, ubicado detrás del Departamento de Ciencias Sociales de la universidad.
La ceremonia fue presidida por el Amauta Aymara Pablo Quival, quien comenzó con una apertura en donde destacó que en los últimos años «se viene perdiendo la verdadera espiritualidad indígena. Estos momentos nos permiten recordar de que somos hijos de la Madre Tierra. Venimos de ella y hacia ella vamos».
Agregó: «Galeano decía que estamos viviendo en la cultura del miedo, del terror. La cual tiene una parte visible y una invisible, donde nos quieren convencer que nuestra naturaleza es la de servidumbre. Es importante que llevemos celebraciones como estas a los barrios».
Tras los dichos de Quival, se generó un círculo de diálogo donde varios de los presentes pudieron expresar deseos y pedidos que de esta forma se elevaban a la Madre Tierra y formaban parte del ritual, siempre con la expresión aymara Jallalla (que se pronuncia «jaiaia» y significa «que viva¡»). En ese momento, varios participantes pidieron por el presente del país y recordaron el caso Santiago Maldonado.
Finalizado ese momento, Quival volvió a tomar la palabra y afirmó: «que esto nos sirva para reflexionar sobre lo que nos está pasando a los argentinos. Que nos de la posibilidad de abrir nuestras mentes y ya no considerar al otro como una amenaza».
Ya en la ceremonia en sí, varios partícipes realizaron un pozo en la tierra, donde alrededor del mismo un círculo con algunas semillas y colocaron a un costado una manta, donde colocaron las diferentes ofrendas que iban a ser ofrecidas durante el ritual. Semillas, licores, algunas grutas y granos comenzaron a ser colocados por los participantes, quienes previamente debían recorrer el círculo dibujado con semillas para luego ser acompañados de alguna plegaria. Todo con el objetivo de «alimentar» a la Madre Tierra.
Finalmente, hubo una bendición final y Quival agregó: «la cultura capitalista solo respeta los derechos de unos pocos. La participación es importante, cuando uno se involucra comienza a soltarse. Nos corresponde tener oído y ojos en este presente. Pachamama tiene mucho que ver con eso, con abrir un poco la cabeza».
Cabe recordar que el evento fue convocado por la Comunidad Indígena Quilmes Cacique Santos Mamani, los proyectos de extensión universitaria El buen vivir en nuestra comunidad imaginada, DOSESS y el programa CREES-ICOTEA.

La plaza San Martín, uno de los lugares elegidos para la ceremonia

Horas antes de ir a la UNQ, el mismo Pablo Quival fue uno de los guías de la ceremonia, que se desarrolló también en la Plaza San Martín.
Cerca de las 8, distintos participantes, vecinos y representantes de Pueblos Originarios se congregaron para rendir su tributo.
Allí, Quival dijo: «hay que asumir un compromiso de reflexión, para ser mejores personas. Se trata de descolonizar nuestras mentes. El debate ya comenzó en torno a saber si la tierra es un sujeto o un objeto, y siempre decimos que para nosotros es un ser vivo y tenemos que trabajar para cuidarla».

La ceremonia en la Plaza San Martín (foto Guillermo Vatovec)
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