El Iriarte pide seguridad

Tras los destrozos en el nosocomio por parte de familiares de un paciente, ATE denunció que los empleados "se encuentran desprotegidos. Hay un solo policía para todo el Hospital", dijeron

Se conocieron aún más detalles del violento ataque al Hospital Iriarte, donde un grupo de personas irrumpió haciendo destrozos en la guardia, agrediendo a parte del personal. Según narraron los voceros, eran familiares de una persona que acababa de fallecer en el nosocomio.
Todo comenzó el domingo alrededor de las 13.50, cuando un hombre fue ingresado al hospital, con dolores en el pecho. El sujeto entra en paro cardiorrespiratorio, logran estabilizarlo y unos momentos más tarde vuelve a entrar en paro, situación que finalmente lo lleva a la muerte pese al trabajo de los profesionales del hospital.
Según precisaron las fuentes, el conflicto comenzó cuando le avisan a la familia sobre el deceso. Al ingresar al shock room para ver al familiar recientemente fallecido, las personas que se encontraban allí se enfurecieron y empezaron a provocar destrozos en el lugar. Aparentemente la esposa del difunto y dos de sus hijos son quienes habrían protagonizado el hecho de violencia, agrediendo también al personal que trataba de impedir que no se perdieran los elementos que usan para trabajar.
Las pérdidas incluirían un aparto para hacer electrocardiogramas, tubos de oxígeno, elementos quirúrgicos y medicamentos.
Los voceros indicaron que incluso luego de que haya pasado el ataque llegó una persona que necesitaba atención inmediata, por lo que tuvieron que reorganizar rápidamente el lugar para poder continuar trabajando.
Rápidamente, tras el llamado de una de las enfermeras, siete patrulleros llegaron al lugar, trasladaron a las enfermeras y las personas de seguridad herido fueron derivadas y atendidas rápidamente, logrando además llevarse a las personas que hicieron los destrozos.
Solamente quedaron algunas imágenes fotográficas de lo ocurrido, ya que no hay cámaras de seguridad que hayan registrado el ataque.

Comunicado

Durante las últimas horas del domingo, desde las redes sociales de ATE publicaron un comunicado para reflejar la situación que viven los trabajadores y manifestar su apoyo a los mismos. En el mensaje denunciando que «se encuentran desprotegidos por falta de seguridad».
«Esta tarde -por el domingo- en el hospital Isidoro Iriarte hubo un hecho de violencia, a causa del fallecimiento de una persona, las causas de la muerte se desconocen. Los familiares golpearon a tres enfermeras y a la cuidadora del nosocomio. En este momento (anoche) se encuentran las trabajadoras realizando las denuncias correspondientes acompañadas por los compañeros que representan a nuestra organización sindical, Raúl Meza y Sergio García».
Tras repudiar los hechos, desde ATE resaltan que «es de público conocimiento que el Hospital no tiene seguridad, ni Policía Local».
Durante la jornada de ayer, Claudio Arévalo y Alejandro Quiñónez, entre otras autoridades del gremio, se presentaron en el nosocomio para hablar con los trabajadores y directivos.
En diálogo con El Sol, Arévalo señaló: «recién estuvimos reunidos con directivos. Les planteamos lo único que se va a garantizar son las urgencias, porque en estas condiciones los trabajadores no pueden seguir arriesgando su vida. Lo que sucedió ayer es grave. Entendemos que es el único hospital provincial de la zona, que atiende a casi 700 mil habitantes, pero lamentablemente no están dada las condiciones para que los compañeros puedan brindar un buen servicio y seguro».
Asimismo, agregó que «hay un solo policía para todo el hospital, pero hace seis meses que no cobran. Son bonaerenses que no les pagan las extras por estar en el hospital. También denunciamos que no funcionan hace rato los botones antipánico».

La nota colocada por ATE en el nosocomio quilmeño (foto Guillermo Vatovec)

Asamblea y preocupación

Directivos y empleados del nosocomio aseguran que luego de este episodio, quedaron con mucho temor y que exigen una mayor seguridad.
Brenda, coordinadora de la guardia del hospital, dialogó con El Sol y sostuvo que actualmente no estaban dadas las condiciones, pero que «el SAME nos prestó elementos para trabajar con emergencias porque perdimos todo, nos acercaron electro y otras herramientas necesarias. Se rompieron muchos psicofármacos, pero se intentó reforzar entre los mismos compañeros. Seguimos igual, el tema de la violencia es moneda corriente acá. Hechos así hemos tenido y las cosas no cambiaron. Este es un partido muy grande y el herido con arma blanca y los baleados que teníamos antes solo los fines de semana, ahora casi que los tenemos todos los días».
La profesional afirmó que pudo hablar con las compañeras que fueron agredidas y que «ellas están muy nerviosas y angustiadas. Ahora están con el tema de las denuncias. Yo ayer (por el domingo) me apersoné cuando me enteré de lo que había pasado y ellas continuaban trabajando, cosa que no tendría que haber pasado. Quedaron con miedo sobre todo porque se recibieron amenazas y se siguen recibiendo. Queremos que nos garanticen la seguridad, queremos trabajar seguros y que nadie pueda entrar mientras estemos atendiendo para que nos pase cualquier cosa».
Respecto al futuro en cuanto a medidas, aseveró que «aún no sabemos nada ni definimos qué vamos a hacer. Por el momento lo único que se garantiza es la atención de urgencia y esperamos la presencia de autoridades. Veremos qué sucede después».

Brenda: «perdimos todo» (foto Guillermo Vatovec)

Hace un año pasó algo similar en el Oller de San Francisco Solano

En agosto del año pasado, más precisamente el 14, trascendió un hecho de similares características.
En aquella oportunidad el lugar fue el Hospital Oller de San Francisco Solano, donde se registraron muchos destrozos en la guardia, luego de que luego de que familiares de un paciente agredieran a médicos y enfermeros y protagonizaran incidentes en ese centro de salud tras la muerte de un familiar.
En aquel momento los allegados a este hombre se enojaron con el personal y rompieron la sala de guardia de adultos. «Nos agredieron a todos pero un compañero recibió la peor parte. Por suerte estamos bien, pero pudo haber sido una tragedia», había detallado un enfermero.
La víctima entró a la guardia cerca de la 1 de la madrugada con un cuadro de angina. Luego los médicos comprobaron que tenía angina de pecho, un cuadro cardiológico, más complejo, que requería de una atención más seria. Se pidió el traslado a otro hospital dado que es un hospital materno infantil con una sala adosada que funciona como guardia de adultos pero que no cuenta con internación.
Cerca de las 5, la situación del hombre empezó a empeorar, tuvo un infarto, los médicos lograron reavivar y entubarlo, pero luego sufrió otro paro cardíaco y murió.
Los familiares reaccionaron violentamente en la guardia del lugar. Allí, rompieron vidrios, un ventilador y dispositivos médicos.

(foto Guillermo Vatovec)
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