Multas en la plaza

Tras el reclamo de los vecinos en Diario El Sol, la Municipalidad infraccionó a los vehículos que utilizaban el espacio público como una playa de estacionamiento

El reclamo de los vecinos que viven en la zona de la plaza Félix Bernal, que está junto al paso bajovías de Espora, que canalizaron a través de Diario El Sol, rindió sus frutos. Su queja acerca de los automóviles que se estacionan sobre la vereda del mencionado espacio público de Villa Crámer, en Bernal Este, fue escuchada por las autoridades municipales y en la mañana de ayer, personal de la Dirección de Tránsito de la Comuna, junto con una grúa, les hizo multas a los rodados que ocupaban la vereda.
«Gracias al pedido que hicimos a través de Diario El Sol, hoy (por ayer) vinieron de la Municipalidad y les hicieron multas a los irrespetuosos que dejan sus autos sobre la vereda de la plaza. Hace rato que venimos reclamando esta cuestión pero salvo una vez, el año pasado, nunca más vinieron», explicó el vecino que el jueves se había contactado con la Redacción de este medio.
Lo concreto es que más de media docena de automovilistas que dejó sus rodados sobre el paso peatonal de la plaza como si fuese su derecho, se encontraron un gran calco rojo con la leyenda «infracción» en su luneta.
«Ojalá que sirva para que empiecen a tomar conciencia y no sea una golondrina de verano. Si estos controles no se hacen a diario, en breve todo volverá a ser lo mismo. No es justo que la gente tenga que caminar por la tierra o el barro o por la calle, con lo peligrosa que se puso Estrada con la doble mano y lo rota que está, para que algunos dejen sus autos en la vereda como si nada», agregó el lugareño.
Sin embargo, según pudo saber Diario El Sol, durante la tarde de ayer, una vez que los trabajadores del área de Tránsito del Municipio se fueron del lugar, nuevamente la acera de la plaza volvió a transformarse en zona de estacionamiento.
«Aunque parezca mentira, hay que tocarle el bolsillo a la gente para que se dé cuenta de que está haciendo algo malo. Crear conciencia debería ser más sencillo y sin multas. Pero parece que somos hijos del rigor», concluyó el vecino.

 

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