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Gracias, Capitán: dos décadas con la Albiceleste

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Una emotiva carta, escrita a mano en tres hojas de papel con birome y acompañada por el símbolo del infinito, rompió un silencio de seis semanas que se mantenía desde la batalla final por la Copa del Mundo. Con esa brillante sencillez tan característica de él, Lionel Messi se despidió de la Selección argentina. 1xBet repasa una historia de más de dos décadas que ahora llega a su fin.

Un talento imposible de ocultar

Allá por 2004, cuando todavía era una de las grandes promesas de La Masia, Lionel Messi recibió una invitación para representar a España, pero eligió a Argentina, su tierra natal y su fuente de fortaleza. A pesar de su talento extraordinario, Leo tuvo que luchar con uñas y dientes para ganarse un lugar en la Selección mayor. Su ascenso al panteón de las leyendas albicelestes comenzó en el Mundial Sub-20 de la FIFA de 2005, en Países Bajos. Messi se adueñó del torneo: terminó como máximo goleador y mejor jugador, y levantó el título con Argentina.

Su éxito en las categorías juveniles le abrió las puertas de la Selección mayor. El 17 de agosto de 2005 debutó en un amistoso contra Hungría. Por aquel entonces, la Albiceleste era un gigante dormido que necesitaba desesperadamente nuevos héroes. Seguía siendo una potencia a nivel continental, pero vivía de las glorias del pasado. El título mundial del ’86 empezaba a ser un recuerdo cada vez más lejano, mientras que ya habían pasado más de diez años desde el último título de Copa América.

Messi se convirtió en un símbolo de esperanza para volver a aquella época de Diego Maradona, Jorge Valdano y Jorge Burruchaga, cuando Argentina no se conformaba con llegar a las rondas eliminatorias, sino que peleaba por el título.

Cuando el sueño se escapa

En 2006, Lionel Messi debutó en un Mundial. Marcó un gol y dio una asistencia, pero todavía no era la figura principal de la Selección argentina. El juego de aquel equipo giraba en torno a Carlos Tevez, Hernán Crespo, Pablo Aimar y Juan Román Riquelme. El joven Leo sumó una valiosa experiencia al máximo nivel y, dos años después, brilló en los Juegos Olímpicos, donde ayudó a su país a conquistar la medalla de oro.

La década de 2010 parecía destinada a convertirse en una época dorada para el fútbol argentino, pero el destino tenía otros planes. Lionel Messi ganaba un título tras otro con el Barcelona, pero los tropiezos seguían acompañándolo con la Albiceleste. Tres derrotas en finales de Copa América y una caída en la final del Mundial golpearon duro a nuestro capitán y, en 2016, anunció su retiro de la Selección. Sin embargo, no tardó en darse cuenta de que no podía alejarse de su país en un momento tan difícil y regresó al poco tiempo.

La cosecha tardía de títulos

Nuestro capitán había recorrido un camino muy difícil, pero eligió seguir luchando y el destino premió su valentía. En 2021, Argentina le puso fin a una larga racha de decepciones y ganó la Copa América por primera vez desde 1993. Ese triunfo renovó la confianza del equipo y, en 2022, la Albiceleste sorprendió a todos al consagrarse campeona del mundo en Qatar. Lionel Messi fue la gran figura del torneo y marcó dos goles en la final, donde Argentina venció a Francia, que defendía el título.

La Albiceleste mantuvo el impulso y ganó una segunda Copa América consecutiva en 2024. Dos años después, llegó al Mundial como uno de los favoritos a ganar el título. Argentina se ganó el corazón de los hinchas con remontadas espectaculares ante Egipto e Inglaterra. Era un equipo que creía en sí mismo y en su capitán, y que luchó hasta el último minuto.

En la final, la suerte nos dio la espalda, pero los jugadores regresaron a casa con la frente en alto. Habían reescrito la historia del fútbol argentino y Lionel Messi se convirtió en el gran símbolo de ese éxito.

207 partidos, 125 goles, 68 asistencias, seis Mundiales, tres finales de Copa del Mundo, una medalla de oro olímpica y cuatro títulos oficiales con la Selección mayor: ese es el legado de Lionel Messi, uno que seguirá inspirando a hinchas y jóvenes futbolistas.

Messi siempre fue un genio del fútbol, pero fuera de la cancha se mantuvo cercano y auténtico. Su relación con los hinchas reflejó eso: cálida, compleja y emotiva. Cuanto más ganaba con el Barcelona, más le exigían que triunfara con Argentina. Aun así, los hinchas siempre respetaron a Lionel y lo consideraron una de las figuras más importantes de nuestra historia.

Hoy, el mundo del fútbol entero, desde federaciones y asociaciones hasta dirigentes, le agradece a Lionel Messi por su magia dentro de la cancha, que brilló en cada Mundial y Copa América. Nosotros, los hinchas de a pie, también aplaudimos a nuestro capitán por las victorias inolvidables y las emociones que nos regaló, especialmente ahora que su camino continúa al máximo nivel del fútbol de clubes.

No estamos tristes porque la historia de Messi con Argentina haya llegado a su fin. Sonreímos porque tuvimos la suerte de vivir cada momento de este viaje junto a él.

¡Hasta siempre, Capitán!

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