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La carne empuja la inflación y la crisis llega a los municipios: ya pagan sueldos con vales

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El fuerte aumento en el precio de la carne volvió a presionar la inflación en marzo y expone con crudeza el deterioro del poder adquisitivo, en un contexto donde algunas administraciones locales ya no logran afrontar salarios en efectivo.

Según datos del IPCVA, los cortes vacunos registraron una suba del 10,6% en el último mes, con incrementos aún más marcados en productos clave del consumo popular.

Entre los aumentos más significativos se destacan:

  • picada común: +20,4%
  • carnaza común: +17,7%
  • falda: +13,4%

En tanto, el asado de tira promedió los $18.617 por kilo, mientras que el lomo alcanzó los $27.711, consolidándose como el corte más caro.

Brecha de precios y consumo en retroceso

El informe también evidencia diferencias entre canales de venta: con un kilo promedio comprado en supermercados, se pueden adquirir 0,92 kilos en carnicerías, lo que refleja una brecha que impacta directamente en el bolsillo.

Incluso, algunos cortes como el asado pueden resultar hasta un 16,8% más económicos en grandes cadenas, en un mercado cada vez más distorsionado.

La crisis escala: sueldos con vales de comida

El impacto de la inflación ya se traslada a las finanzas municipales. En la localidad de Sauce de Luna, el intendente Alcides Alderete debió reemplazar un bono salarial por tickets de alimentos para completar los ingresos de los trabajadores.

Ante la falta de liquidez, el municipio otorgó vales por $50.000 en lugar de un bono no remunerativo de $30.000, que podrán utilizarse en comercios locales.

La situación es crítica: el propio jefe comunal aseguró que el 94% de la población dejó de pagar tasas municipales, priorizando la compra de alimentos por sobre cualquier otra obligación.

Un síntoma del deterioro económico

El caso refleja un escenario más amplio, donde la inflación en alimentos —especialmente en productos básicos como la carne— erosiona ingresos y pone en jaque tanto a las familias como a las administraciones locales.

En un contexto de ajuste y caída del consumo, la combinación de precios en alza y recaudación en baja empieza a generar situaciones límite, con municipios que ya no pueden garantizar el pago normal de salarios.

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