Muerte de Iñaki: condenaron al administrador y al electricista

Juzgado Correccional N° 5 de Quilmes

El Juzgado Correccional N° 5 de Quilmes condenó al administrador y al electricista del country Altos de Hudson II por la muerte de Iñaki Bohn Rioboo, el niño que en 2017 falleció luego de tocar una farola en el barrio donde residía y el fallo se dio a conocer después de nueve años de espera.


El dictamen fue dado a conocer por la jueza Sandra Martucci contra Santiago Domingo Collavini, administrador del country, y Rubén Daniel Bentolila, responsable de la instalación eléctrica. En el juicio también estaba el acusado Hernán Lucero, el encargado de mantenimiento del country, quien fue absuelto.


El primero de ellos fue condenado a cuatro años de prisión, mientras que el segundo a cuatro años y medio de cárcel, más ocho años de inhabilitación profesional. “Necesitábamos que los condenen. Quedó más que comprobado que son los responsables de que Iñaki hoy no esté acá”, dijo Gastón Bohn, padre de Iñaki, en la puerta del tribunal quilmeño.


“Si es mucho o poco, a Iñaki no me los va a devolver nadie. Esto se logró por la lucha y por no bajar los brazos. Por no dejar que la justicia mire para otro lado”, manifestó Magdalena Rioboo, madre del niño.


Previo a este debate, otras dos personas fueron juzgadas en un juicio abreviado. Se tratan del arquitecto y director de obra Guillermo Franco y Enrique Rocha, empleado de mantenimiento eléctrico; que recibieron a un año de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación.


Noticias Argentinas conversó con Fernando Burlando, abogado de la familia de la víctima, quien confirmó que los padres del niño decidieron acercarse a su despacho luego del juicio abreviado.


“Con nuestra presentación pudimos tener otra justicia, la que los escuchó y consideró”, expresó.


Acerca de cómo se encuentra la familia, contó: “hay solo un poco de tranquilidad, pero nada de alivio, porque lo más importante no está, y es Iñaki. Se llevaron puesta la vida de una criatura”.


El caso corresponde al 22 febrero de 2017 era un día más. Ese lunes Iñaki disfrutaba con sus amigos en la pileta común del barrio y al salir del agua tocó una farola y sufrió una descarga fatal.