El vencimiento de la conciliación obligatoria reabre el conflicto entre el Gobierno nacional y el gremio de controladores aéreos, y vuelve a encender las alertas por un posible riesgo operacional en el sistema de navegación aérea en todo el país.
La medida de conciliación, que había sido dictada para frenar acciones sindicales, expira en las próximas horas y deja abierta la posibilidad de que se retomen protestas o medidas de fuerza que podrían afectar el normal funcionamiento de los vuelos comerciales y civiles. Desde el sector gremial advirtieron que, de no haber avances concretos en las negociaciones, podrían profundizarse los reclamos.
En este contexto, trascendieron advertencias sobre la presencia de elementos sindicales en torres de control, que en episodios anteriores habrían interferido con la visibilidad y la operación técnica, una situación que genera especial preocupación en materia de seguridad aérea.
El vencimiento de la conciliación obligatoria coloca al Gobierno en una encrucijada estratégica. Mientras el equipo económico sostiene una política de ajuste y contención del gasto, la operatividad del transporte aéreo depende de un recurso humano altamente especializado, cuya función resulta clave y difícil de reemplazar.
Los controladores aéreos concentran un alto poder de acción, ya que cualquier alteración en su tarea impacta de manera directa en la aviación civil y comercial en todo el territorio argentino. De reactivarse el conflicto, podría verse comprometida la estabilidad del sistema aéreo nacional, con demoras, cancelaciones y posibles restricciones operativas.
Por el momento, el Gobierno no confirmó si impulsará una nueva prórroga de la conciliación o si convocará a una instancia urgente de negociación para evitar una escalada del conflicto.
