El seleccionado argentino tendrá una histórica chance para reconfortar a varias generaciones que no lo vieron levantar un trofeo. Argentina intentará lograr la ansiada Copa América en la Gran Final que disputará el sábado a las 21 ante Brasil, en el mítico estadio Maracaná, donde el equipo capitaneado por Lionel Messi irá en busca de un título que se le niega desde 1993.
La importancia del rival, en uno de los templos del fútbol, en donde Argentina dejó su chance de ser tricampeón del mundo y Lionel Messi, son condimentos esenciales que tendrá el partido decisivo.
Un uruguayo, Esteban Ostojich, será el encargado de controlar el encuentro del sábado entre los de Lionel Scaloni y los de Tite.
Argentina-Brasil es, por su sola mención, el clásico que retumba en el mundo entero y genera la máxima atención del planeta futbolístico.

El Scratch repitió su condición de anfitrión como ocurrió dos años atrás, en 2019, donde fue campeón como en cada una de las cuatro ediciones anteriores en las que también le tocó ser organizador.
Por contrapartida Argentina viene de perder nada menos que las últimas seis finales a las que accedió en los últimos 20 años, las tres primeras justamente ante Brasil (las Copa América 2004 y 2007 y la Copa de las Confederaciones 2005); las dos Copa América últimas frente a Chile en 2015 y 2016, más el Mundial de 2014 frente a Alemania en el mismo escenario del partido del sábado.

Toda esa carga es la que hace tan especial este partido para los argentinos, además de lo que significa para Messi en su quinta participación en este certamen, así como para Lionel Scaloni que, sin experiencias previas, afrontará su primera final con la gloria que otros varios con mucho más recorrido no pudieron atrapar al alcance de sus manos.
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