Equipos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) participaron del desarrollo de envases retornables para mejorar los procesos de comercialización de vegetales en circuitos cortos. El envase reemplaza la bolsa descartable mejorando la sostenibilidad ambiental de la iniciativa.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) autorizó la utilización de estos «envases retornables multiespecie» destinados a la comercialización de hortalizas frescas en circuitos cortos, mediante la Dirección de Inocuidad y Calidad de Productos de Origen Vegetal (DIyCPOV).
El trabajo se realizó junto al Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Pampeana; la Agencia de Extensión Rural La Plata del INTA; la Asociación de Productores Hortícolas «La 1610» y otras organizaciones del cordón hortícola de La Plata y Florencia Varela; estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata; la Red Textil Cooperativa y Mercado Territorial (experiencia incubada en la UNQ).
La producción en escala la realizó la Red Textil Cooperativa a partir del proyecto «Resilientes» ejecutado por el INTA (Argentina) y el CIPAV (Colombia) y financiado por el programa EUROCLIMA+ Producción Resiliente de Alimentos.
El co-diseño comenzó en 2017 e implicó la prueba de 8 prototipos.
El proceso se desarrolló con dinámicas participativas y abordó los distintos actores y procesos del circuito: productores/as, transportistas y logística de Mercado Territorial, integrantes de Nodos de Consumo Solidario y, por supuesto, las y los consumidores.
El circuito de distribución de bolsones ahora cuenta con 3.000 unidades re utilizables para implementar en los nodos de consumo de la zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) de Mercado Territorial.
El envase se pensó en respuesta a la necesidad de mejorar las condiciones de calidad e inocuidad de las hortalizas comercializadas, evitando los desperdicios y disminuyendo el impacto ambiental que tiene la bolsa de polietileno.
Otra economía es posible
Mercado Territorial es una iniciativa que surgió en 2015 como desarrollo de una de las líneas de trabajo de la Incubadora de Economía Solidaria de la UNQ, con la idea de construir canales alternativos de comercialización que generen cercanía entre quienes producen alimentos y quienes los consumen.
El proyecto está fundado sobre el principio de la soberanía alimentaria, que es el derecho de los pueblos a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Es decir, nuestro derecho a conocer y decidir qué queremos consumir, quién produce el alimento y de qué manera se produce y se comercializa para el consumo, respetando la biodiversidad y el trabajo digno.

