provocando efectos en la economía de los países, altamente dependientes de las materias primas.Además de la sequía en América del Sur, el evento de La Niña suele caracterizarse por un aumento en la frecuencia de los huracanes en el Caribe, algo que ya se hace evidente con la presencia del huracán Beryl, dijo Rodney Martínez, representante de la OMM para Norteamérica, Centroamérica y El Caribe.Beryl, se ha fortalecido hasta alcanzar la categoría 5, marcando la pauta para una temporada de huracanes «muy peligrosa», dijo el martes la OMM.La perspectiva de una temporada de huracanes más activa también es compartida desde las proyecciones realizadas en Centroamérica, dijo Karina Hernández, del Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica.»Las temperaturas han estado calientes y siguen calientes tanto en el Mar Caribe como en el Atlántico. Respecto a la temporada huracanes, pues sí se considera más activa de lo normal. Cuánto más activa, todavía no tenemos un consenso regional», señaló.