Vecinos y comerciantes expresaron su indignación tras los destrozos ocurridos en las inmediaciones del Municipio de Quilmes, donde un grupo de trapitos incendió un tacho de basura, rompió elementos del espacio público y dañó una reja.
El hecho ocurrió en una zona altamente transitada, frente a dependencias municipales, y generó alarma entre quienes circulaban por el lugar. El incendio del contenedor fue intencional y estuvo acompañado por roturas y disturbios que obligaron a intervenir para evitar mayores daños.
Los vecinos de la zona vienen denunciando desde hace tiempo situaciones de aprietes, amenazas y extorsiones encubiertas por parte de trapitos que se adueñan de la calle, exigen dinero para “cuidar” vehículos y reaccionan con violencia cuando alguien se niega a pagar. A esto se suma, según los propios frentistas, el consumo de alcohol y drogas a plena luz del día, generando un clima permanente de tensión e inseguridad.
Los destrozos registrados en la entrada del Municipio volvieron a dejar en evidencia una problemática estructural que afecta la convivencia urbana y el uso del espacio público. En ese contexto, desde distintos sectores remarcan que el ordenamiento del espacio público impulsado por el Municipio responde a una demanda concreta de los vecinos, cansados de situaciones violentas y de la ocupación ilegal de la calle.
Lejos de tratarse de hechos aislados, los incidentes refuerzan el reclamo de una presencia firme del municipio para garantizar seguridad, libre circulación y respeto por los espacios comunes
