Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, una fecha que busca promover la comprensión, la inclusión y el respeto hacia las personas dentro del espectro autista. En un contexto donde los diagnósticos han aumentado en todo el mundo, especialistas y organizaciones insisten en la necesidad de avanzar hacia una sociedad más empática y libre de estigmas.

El crecimiento de casos visibiliza que el autismo ya no es una realidad aislada, sino una condición que atraviesa la vida cotidiana de miles de familias. Por eso, esta jornada no solo apunta a informar, sino también a transformar la mirada social y generar condiciones reales de inclusión en ámbitos como la educación, la salud y el trabajo.
En Argentina, uno de los principales desafíos sigue siendo la falta de datos oficiales. Durante la jornada “Miradas que conectan”, realizada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, siete organizaciones presentaron un documento conjunto en el que advirtieron sobre la ausencia de estadísticas nacionales sobre autismo.
“Sin datos no hay políticas públicas posibles. Necesitamos que el autismo forme parte de las estadísticas oficiales para poder dar respuestas reales”, señalaron desde los espacios firmantes. En ese sentido, propusieron incorporar indicadores sobre autismo y neurodivergencias en relevamientos de organismos como el INDEC, así como en los sistemas de información en salud y educación.
Además, remarcaron la necesidad de avanzar en políticas públicas integrales que acompañen el crecimiento de la demanda social, con dispositivos de atención adecuados, formación profesional y acompañamiento a las familias.
A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas impulsa esta fecha como una oportunidad para reflexionar y actuar en favor de los derechos de las personas con autismo. En ese marco, el desafío no es solo visibilizar, sino garantizar inclusión efectiva y sostenida en el tiempo.
La concientización, coinciden especialistas, debe traducirse en acciones concretas. Porque entender el autismo es el primer paso, pero construir una sociedad verdaderamente inclusiva sigue siendo una tarea pendiente.
