El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, cuestionó con dureza los incidentes registrados en las inmediaciones del Congreso de la Nación durante la protesta contra la Ley de Propiedad Privada y definió a quienes protagonizaron los hechos de violencia como «delincuentes anarquistas». Además, respaldó el accionar de las fuerzas de seguridad y aseguró que la Ciudad no permitirá que grupos violentos alteren el orden público.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Macri sostuvo que las personas que provocaron destrozos no representan el derecho legítimo a manifestarse y afirmó que quienes recurrieron a la violencia «son enemigos de nuestro estilo de vida». En ese sentido, remarcó que la Policía de la Ciudad recibió instrucciones precisas para hacer cumplir la ley y proteger tanto a los vecinos como a los bienes públicos.
Durante la movilización se registraron enfrentamientos entre un grupo de manifestantes y las fuerzas de seguridad. Según el balance oficial, fueron incendiados contenedores de residuos, se produjeron daños en patrulleros, veredas y otros elementos del mobiliario urbano, además de agresiones contra efectivos policiales que participaban del operativo desplegado en la zona del Palacio Legislativo.
Las autoridades informaron que varias personas fueron detenidas por su presunta participación en los desmanes y quedaron a disposición de la Justicia. Mientras tanto, el Gobierno porteño reiteró que continuará impulsando acciones para identificar a quienes ocasionaron los daños y reclamar el resarcimiento económico por los perjuicios causados al patrimonio público.
Las declaraciones de Jorge Macri se produjeron en un contexto de fuerte tensión política, luego de una jornada marcada por el debate parlamentario y las protestas en las calles. El episodio volvió a abrir la discusión sobre el equilibrio entre el derecho a la protesta y la necesidad de garantizar la seguridad y el normal funcionamiento de las instituciones democráticas.
