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Crisis en la industria textil: una histórica marca de ropa entró en concurso preventivo

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La sociedad que administra Rever Pass y Be Rebel recurrió a la Justicia tras acumular fuertes pérdidas y una caída de casi 24% en sus ventas. La empresa atribuyó la crisis a la retracción del consumo, el avance de las plataformas internacionales y el aumento de los costos de producción y financiamiento.

La crisis que atraviesa el sector textil argentino sumó un nuevo capítulo. IGT33 S.A., la sociedad detrás de las marcas Rever Pass y Be Rebel, solicitó su concurso preventivo luego de acumular una deuda superior a los $7.000 millones y registrar pérdidas que se multiplicaron casi por nueve en apenas un año.

La compañía, que cuenta con más de 40 años de trayectoria en el mercado argentino, acudió a la Justicia con el objetivo de negociar sus obligaciones con los acreedores y mantener en funcionamiento la empresa, que actualmente emplea a más de 100 trabajadores, posee 13 locales en centros comerciales y cuenta con una planta industrial propia en Ricardo Rojas, partido de Tigre.

El pedido de concurso preventivo se produce en un contexto particularmente complejo para la industria de la indumentaria, marcado por la caída del consumo, el crecimiento de las importaciones, el avance de las plataformas de comercio electrónico internacionales y las dificultades para acceder a financiamiento.

Caída de las ventas y fuertes pérdidas

De acuerdo con la presentación judicial realizada por la compañía, las ventas pasaron de $15.475 millones a $11.814 millones, en moneda constante, entre los ejercicios 2024 y 2025. La caída fue cercana al 24%.

Al mismo tiempo, la ganancia bruta se redujo de $8.962 millones a $5.678 millones, mientras que los gastos de comercialización y administración alcanzaron los $8.567 millones.

El ejercicio cerrado en noviembre de 2025 terminó con un resultado negativo de $4.365 millones, frente a una pérdida de $515 millones registrada durante el período anterior.

La situación financiera también se deterioró como consecuencia del costo del crédito. Según consta en el expediente, durante 2025 las tasas llegaron a niveles cercanos al 100% anual, lo que obligó a la compañía a recurrir a financiamiento bancario para afrontar gastos operativos, salarios, indemnizaciones, renovación de locales y nuevas líneas de productos.

El impacto de Shein y Temu en la industria textil

Uno de los principales argumentos planteados por IGT33 S.A. apunta al cambio en las condiciones de competencia provocado por el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu.

La empresa sostiene que estas plataformas pueden vender directamente a los consumidores argentinos sin afrontar una estructura similar a la de las compañías locales, que deben asumir costos vinculados con locales comerciales, empleados, cargas sociales, impuestos y logística.

«Empezás a ver que hay una invasión de plataformas internacionales. Se vuelve desequilibrante», explicó Pablo Sonne, CEO de la compañía.

En ese escenario, la empresa considera que el sector textil enfrenta una transformación profunda y que las marcas nacionales deben modificar sus modelos de negocio para poder competir con productos importados.

Una reconversión para intentar sobrevivir

El avance del comercio electrónico también impactó sobre los locales ubicados en shoppings. Los alquileres, expensas, fondos de publicidad y costos laborales comenzaron a representar una carga cada vez mayor frente a un nivel de ventas en descenso.

Ante esta situación, la compañía cerró algunos puntos de venta en centros comerciales y en la Costa Atlántica y comenzó a concentrar sus operaciones en canales que considera más eficientes.

La estrategia también contempla pasar de un modelo predominantemente productivo a otro que combine fabricación nacional con importación de productos terminados.

El objetivo es reducir costos y ofrecer prendas a precios más competitivos frente a la creciente presencia de productos extranjeros.

Una deuda que supera los $7.000 millones

El pasivo de la compañía tiene como principal componente la deuda bancaria, que ronda los $3.276 millones.

El Banco Nación concentra aproximadamente $2.264 millones, mientras que el Banco Provincia registra unos $866 millones.

A esto se suman cerca de $975 millones de deuda fiscal, $1.725 millones correspondientes a obligaciones previsionales y otros compromisos laborales, sindicales y con proveedores.

Al 31 de mayo, además, la empresa registraba unos $262 millones en cheques diferidos entregados a proveedores y 65 cheques rechazados por más de $300 millones.

Los incumplimientos derivaron en embargos sobre las cuentas de la sociedad y comenzaron a poner en riesgo el funcionamiento habitual de la compañía.

La crisis de la industria textil

El caso de Rever Pass y Be Rebel expone las dificultades que atraviesa una parte de la industria textil argentina, que enfrenta un escenario de menor consumo interno y una mayor competencia de productos importados.

Para la empresa, la apertura del mercado modificó las reglas de competencia y obligó a acelerar una reconversión que todavía se encuentra en proceso.

«La matriz productiva tuvo que cambiar para adaptarnos a una de producto importado», explicó Sonne, al describir la transformación que atraviesa la compañía.

A pesar de la presentación judicial, desde la empresa aseguran que el objetivo es continuar operando y sostener las marcas en el mercado. El concurso preventivo aparece así como una herramienta para negociar con los acreedores y evitar que la crisis financiera termine afectando definitivamente la continuidad de una compañía con más de cuatro décadas de trayectoria.

«Estamos siendo muy optimistas con la colección de verano», sostuvo el ejecutivo, quien aseguró que la empresa trabaja para ofrecer una propuesta con precios competitivos en un mercado que atraviesa uno de sus períodos de mayor transformación.

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