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Se quedó sin trabajo y encontró una particular salida laboral: saca piojos a domicilio

Se quedó sin trabajo y encontró una particular salida laboral: saca piojos a domicilio Se quedó sin trabajo y encontró una particular salida laboral: saca piojos a domicilio
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Damaris tiene 32 años, es mamá de dos hijos y vive en Cipolletti, Río Negro. Sin un empleo formal y mientras se ocupa de la crianza, convirtió una tarea cotidiana en una alternativa para generar ingresos: ofrece tratamientos para retirar piojos y liendres, tanto en su casa como a domicilio.

En medio de un escenario laboral que obliga a muchas personas a buscar alternativas para sostener sus ingresos, una particular historia comenzó a ganar repercusión en las redes sociales. Damaris, una mujer de 32 años de Cipolletti, encontró una salida laboral poco habitual pero vinculada con una necesidad que atraviesan numerosas familias: la eliminación de piojos y liendres.

La propuesta surgió casi por casualidad. Mientras cuidaba a sus sobrinos, advirtió que tenían piojos y decidió ocuparse de la situación utilizando el tradicional peine fino. La experiencia no era nueva para ella: su propio hijo había tenido piojos y desde pequeña había aprendido a realizar esa tarea.

Fue entonces cuando apareció una pregunta que terminó convirtiéndose en un emprendimiento: ¿por qué no ofrecer ese servicio a otras familias?

Damaris publicó la propuesta en redes sociales y la respuesta fue inmediata. Las consultas comenzaron a multiplicarse y aquello que inicialmente parecía una idea difícil de imaginar como actividad laboral empezó a transformarse en una fuente concreta de ingresos.

Una salida laboral compatible con la crianza

Damaris es mamá de dos hijos: un niño de tres años y medio y un bebé de apenas cuatro meses. Desde hace varios años no cuenta con un trabajo formal y se dedica principalmente a la crianza, aunque también realizó diferentes trabajos y changas para sumar ingresos.

Su último empleo formal había sido como niñera. También tuvo experiencias en atención al público, aunque reconoce que no se sentía cómoda en ese ámbito por su personalidad introvertida.

La posibilidad de trabajar con horarios más flexibles y, especialmente, sin alejarse de sus hijos, fue uno de los factores que la llevó a darle una oportunidad a esta nueva actividad.

Además de este servicio, Damaris realiza otros trabajos vinculados con lo artesanal, como la pintura y decoración de mates, cuadros y pirograbados.

Una tarea que se convirtió en oficio

El trabajo consiste en una revisión minuciosa del cabello y la extracción de piojos y la mayor cantidad posible de liendres mediante peine fino. La tarea requiere tiempo, paciencia y atención, especialmente cuando se trata de niños.

La propuesta puede realizarse en su domicilio o mediante visitas a las casas de los clientes. En su vivienda cobra entre $10.000 y $15.000, dependiendo del largo del cabello, mientras que si debe trasladarse a domicilio el valor se ubica entre $20.000 y $25.000. También ofrece promociones cuando se trata de varios hermanos.

El emprendimiento comenzó hace apenas unas semanas, pero la repercusión en redes sociales hizo que rápidamente aparecieran nuevos pedidos.

Una historia que viene de la infancia

Detrás de la particular actividad existe además una historia personal que le da otro sentido al emprendimiento.

Cuando Damaris tenía ocho años, su padre murió. Hasta entonces, era él quien se sentaba con ella y le sacaba los piojos. Después de su muerte, una tía tomó esa tarea y le enseñó a hacerlo por sí misma.

Con el paso del tiempo, aquella práctica quedó incorporada a su vida cotidiana. Más adelante comenzó a hacerlo con familiares, chicos que cuidaba y niños de su entorno.

Décadas después, aquella experiencia de infancia terminó transformándose, de manera inesperada, en una herramienta para generar ingresos.

“No es solamente tarea de las madres”

La iniciativa también abrió una discusión sobre el tiempo y las responsabilidades dentro de las familias.

Damaris sostiene que muchas veces los padres no cuentan con el tiempo o la energía suficiente para realizar una tarea que puede demandar bastante paciencia. Por eso considera que no debería recaer exclusivamente sobre las madres.

La situación puede resultar especialmente complicada para familias con varios hijos, padres que trabajan durante extensas jornadas o personas que atraviesan un período de posparto y tienen que ocuparse simultáneamente de bebés y otros chicos.

En ese contexto, su servicio busca presentarse como una solución práctica para quienes necesitan ayuda con una tarea cotidiana.

Damaris también recomienda realizar controles posteriores, ya que la extracción permite eliminar los piojos presentes en ese momento, pero no evita que puedan producirse nuevos contagios.

De una necesidad a una oportunidad

La historia de Damaris expone una realidad que atraviesa a muchas familias: ante la falta de un empleo estable, las personas buscan transformar conocimientos, habilidades y experiencias cotidianas en nuevas formas de obtener ingresos.

Lo que comenzó mientras cuidaba a sus sobrinos y que inicialmente parecía apenas una idea curiosa terminó encontrando una demanda concreta.

Ahora, Damaris ya piensa en ampliar su propuesta y sumar en el futuro nuevos servicios relacionados con el cuidado personal.

Entre el peine fino, las consultas que llegan por redes sociales y una agenda que empieza a crecer, aquella tarea que aprendió de niña terminó convirtiéndose en una inesperada posibilidad de trabajo.

Una historia particular que, detrás de lo llamativo de la propuesta, vuelve a poner en escena la capacidad de muchas personas para reinventarse frente a la falta de empleo y convertir una habilidad cotidiana en una herramienta para salir adelante.

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