Las proyecciones privadas anticipan una nueva contracción de la economía durante el tercer trimestre de 2026. El retroceso se suma a la caída registrada en el período anterior y profundiza las dudas sobre la recuperación, con el consumo, la industria y el empleo entre los sectores más afectados.
La economía argentina enfrenta nuevas señales de alarma. Las últimas estimaciones del mercado advierten que el país habría ingresado en una recesión técnica, luego de acumular dos trimestres consecutivos de retroceso en la actividad económica, un escenario que vuelve a poner bajo presión al programa económico del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo.
Las proyecciones de los analistas contemplan una caída del Producto Bruto Interno (PBI) del 0,6% durante el segundo trimestre y una nueva contracción del 1% para el tercero. De confirmarse las estimaciones, la economía habrá atravesado dos períodos consecutivos de caída, condición que habitualmente se utiliza para identificar una recesión técnica.
El deterioro de los indicadores productivos y comerciales alimenta las dudas sobre la capacidad de la economía para retomar una senda de crecimiento sostenido. Si bien algunos sectores vinculados con las exportaciones mantienen un desempeño relativamente favorable, la situación es más compleja para las actividades que dependen del mercado interno.
Industria y consumo, bajo presión
La industria manufacturera, el comercio y la construcción continúan entre los sectores que enfrentan mayores dificultades. La debilidad de la demanda interna, las restricciones sobre los ingresos familiares y los problemas para sostener los niveles de ventas condicionan la recuperación de numerosas actividades.
En ese contexto, el comportamiento del consumo aparece como una de las principales preocupaciones. La pérdida de capacidad de compra de los hogares repercute sobre los comercios y las pequeñas y medianas empresas, que dependen en gran medida del movimiento del mercado interno.
A la vez, el menor dinamismo productivo genera interrogantes sobre la evolución del empleo. La posibilidad de que la actividad continúe retrocediendo amenaza con profundizar las dificultades de los sectores que todavía no lograron recuperarse del impacto de los últimos años.
Las proyecciones del mercado
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado a partir de las estimaciones de consultoras y entidades financieras, reflejó un escenario menos favorable para la actividad económica y revisiones en las previsiones de distintas variables macroeconómicas.
Los analistas también ajustaron sus expectativas de inflación y proyectaron una suba de precios cercana al 30% para el conjunto de 2026. Al mismo tiempo, las estimaciones sobre el crecimiento económico muestran señales de enfriamiento, una combinación que complica las perspectivas para los próximos meses.
La evolución de los precios, el tipo de cambio, las tasas de interés y las condiciones de financiamiento serán determinantes para establecer si la contracción se prolonga o si la economía logra recuperar impulso.
Un desafío para el Gobierno
El escenario plantea un nuevo desafío para la administración de Javier Milei, que busca consolidar la estabilidad macroeconómica y sostener el proceso de desinflación. El interrogante es si esas metas podrán compatibilizarse con una recuperación más amplia de la producción, el consumo y el empleo.
Mientras algunos rubros exportadores muestran mayor resistencia, las dificultades de las actividades orientadas al mercado interno exponen las diferencias entre los sectores que impulsan la economía y aquellos que todavía sienten el impacto del ajuste.
La confirmación de la evolución del PBI dependerá de los próximos datos oficiales. Sin embargo, las previsiones privadas ya anticipan un panorama complejo y reabren el debate sobre la profundidad de la desaceleración económica y las posibilidades de una recuperación durante el último tramo del año.
