Cinco encuestas nacionales coinciden en mostrar que el mayor nivel de cuestionamiento al Gobierno se concentra entre las personas de menores ingresos. El promedio de desaprobación presidencial alcanza el 58,8%, pero trepa al 67,3% entre los sectores de clase baja y media baja. La pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes aparecen entre los principales factores del deterioro.
El rechazo a la gestión de Javier Milei registra sus niveles más elevados entre los sectores de menores ingresos, de acuerdo con un análisis que reúne los resultados de cinco encuestas nacionales. Mientras la desaprobación general del Presidente alcanza un promedio del 58,8%, entre las personas que se identifican con la clase baja y media baja llega al 67,3%.
La diferencia entre los distintos sectores sociales expone el impacto de la situación económica sobre la imagen del Gobierno. Los relevamientos muestran que las dificultades para sostener los gastos cotidianos, la pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento familiar comenzaron a reflejarse con mayor intensidad en la evaluación de la gestión libertaria.
El análisis también señala que la brecha de rechazo entre las clases sociales supera, en algunos casos, las diferencias registradas entre hombres y mujeres.
La desaprobación llega al 72,9% entre quienes se identifican con la clase baja
Uno de los datos más contundentes surge del relevamiento de Zentrix. Según esa medición, la desaprobación general de Milei alcanza el 56,8%, pero asciende al 72,9% entre quienes se autoperciben como integrantes de la clase baja.
En el extremo opuesto, entre las personas que se identifican con la clase alta, el rechazo se reduce al 25,2%.
La diferencia entre ambos segmentos supera los 47 puntos porcentuales y muestra una marcada distancia en la evaluación presidencial según la posición socioeconómica declarada por los propios encuestados.
Claudio Montiel, director de Zentrix, vinculó el deterioro de la imagen del Gobierno con el empeoramiento de las condiciones económicas. Según explicó, quienes atraviesan mayores dificultades comenzaron a responsabilizar directamente a la administración nacional por su situación, algo que, de acuerdo con su interpretación, no ocurría con la misma intensidad un año o un año y medio atrás.
Dos de cada tres argentinos no llegan al día 20 con sus ingresos
El malestar económico aparece también en otro indicador de Zentrix: el 65,3% de los consultados aseguró que sus ingresos solamente le permiten cubrir los gastos hasta el día 20 del mes o antes.
El dato había generado una reacción pública del Presidente, quien cuestionó cómo podían sostenerse durante los últimos diez días del mes quienes afirmaban quedarse sin dinero.
La dificultad para llegar a fin de mes también quedó reflejada en información del Banco Provincia. Según los datos difundidos por la entidad, el 57% de los empleados del sector privado que cobran sus salarios allí se queda sin saldo en sus cuentas el día 20. Dentro de ese grupo, un 36% llega a quedarse sin dinero disponible el día 10.
A ese panorama se suma el aumento de la morosidad en los créditos de las familias, que alcanzó el 12,9%, un indicador que refleja las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras.
Atlas Intel también registra mayor rechazo entre los ingresos bajos
La diferencia social aparece en otros estudios. La última medición de Atlas Intel, consultora internacional que publica sus relevamientos junto a Bloomberg, ubicó la desaprobación general de Milei en el 57,2%.
Sin embargo, entre las personas con ingresos familiares de entre 630.000 y un millón de pesos, el rechazo trepa al 68,7%. Ese segmento constituye el segundo de los seis niveles de ingresos considerados por la consultora.
La investigación también muestra que solamente en el grupo de mayores ingresos familiares, por encima de los tres millones de pesos, el Presidente consigue una valoración positiva superior a la negativa.
De esta manera, el estudio coincide con Zentrix en que el respaldo al Gobierno presenta diferencias significativas según la capacidad económica de los hogares.
La Universidad de San Andrés detectó un cambio en la composición del apoyo
La evolución de la imagen presidencial también fue analizada por la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés (UdeSA).
El relevamiento más reciente registra una aprobación general del 36%. Entre quienes se identifican con la clase baja, el respaldo cae al 30%, mientras que en el segmento de mayores ingresos, correspondiente al nivel ABC1, llega al 41%.
La comparación con los primeros meses de la administración muestra un cambio en la distribución del apoyo. Al comienzo del mandato, la aprobación de Milei superaba el 50% entre los sectores de menores ingresos y era similar a la actual entre los más ricos.
Según el análisis, la distancia entre las clases sociales en la evaluación presidencial es actualmente más marcada que la diferencia entre hombres y mujeres.
Educación y género: otros indicadores del rechazo
El relevamiento de Trespuntozero, la consultora dirigida por Shila Vilker, también encontró una relación entre la posición social y la evaluación del Gobierno, aunque utilizó el nivel educativo como referencia.
Entre quienes cuentan únicamente con estudios primarios, la desaprobación de Milei llega al 69,2%. En cambio, entre las personas con formación universitaria se ubica en el 52,7%.
La diferencia es de 16,5 puntos porcentuales. En cuanto a la brecha de género, el rechazo alcanza al 64,7% de las mujeres y al 58,4% de los hombres.
Por su parte, Management & Fit registró una desaprobación del 58,8% entre los sectores de clase baja, frente al 58,1% correspondiente al promedio general de su medición.
Cinco encuestas coinciden en el deterioro del respaldo presidencial
Los resultados de Zentrix, Atlas Intel, UdeSA, Trespuntozero y Management & Fit muestran una tendencia coincidente: la desaprobación de Milei es más elevada entre los sectores con menores recursos económicos.
Aunque cada consultora utiliza metodologías y criterios de segmentación diferentes, los relevamientos permiten observar una relación entre las dificultades materiales y el cuestionamiento a la gestión nacional.
La pérdida de poder adquisitivo, la insuficiencia de los ingresos y la necesidad de recurrir al endeudamiento para afrontar los gastos cotidianos aparecen como elementos centrales de ese escenario.
A medida que se acerca el año electoral 2027, el desafío para el Gobierno será revertir el deterioro de su respaldo, particularmente entre los sectores sociales que durante los primeros meses de la gestión habían mostrado niveles importantes de acompañamiento.
