No cesan las quejas de los usuarios de la autopista Buenos Aires-La Plata, que en el inicio de la cuarentena estricta registró demoras de hasta dos horas y colas de varios kilómetros. Sin embargo, los reclamos de los automovilistas no son por las largas esperas, que consideran lógicas en tiempos de pandemia, sino por las fallas en la seguridad que se registran, sobre todo, en el tramo que va de Quilmes a Bernal en jurisdicción de la comisaría octava, a cargo de Claudio Merello.
Allí, a pesar de la presencia de garitas policiales y de que hace unos días hubo un operativo de Vialidad, los delincuentes siguen actuando con total impunidad.
«Cada vez que paso por ese sector lo hago con miedo», aseguró un usuario, que señala la presencia de las villas El Monte-Matadero como una de las causas del peligro que enfrentan los automovilistas.
En ese sector, el modus operandi sigue siendo los piedrazos contra los parabrisas. Los ladrones arrojan lo que tienen a mano para parar los autos y desvalijarlos, con el peligro -además- de provocar accidentes de tránsito de gravedad.
Otra de las zonas más peligrosas es El Triángulo de Bernal, donde la presencia de las villas Azul e Itatí permite a los delincuentes un escondite seguro.
A esta situación, preocupante porque pone en riesgo la vida de las personas, se suma el robo de los carteles publicitarios, que continúan a pesar de las quejas de las empresas que se encargan de este servicio.
Desde hace meses, las estructuras están vacías. Las lonas publicitarias, que exigen un presupuesto considerable, son permanentemente robadas por delincuentes, aprovechando la falta de controles.
Se asegura que ese material suele ser utilizado por los vecinos de los asentamientos cercanos para poner en el techo de las casas y proteger a las precarias viviendas de las inclemencias del tiempo.
Una vista aérea que difundió el Municipio de Quilmes cuando se aisló la Villa Azul por un brote de coronavirus reveló que la mayoría de las casas están protegidas por las lonas de plástico.
Los usuarios de la autovía, conscientes del peligro que representa el libre accionar de los delincuentes dentro y fuera de la traza del camino, volvieron a reclamar medidas concretas para frenar a la delincuencia en ese sector de la seccional octava.


