Son pocos los vecinos que conocen el valor cultural y social que posee la casona ubicada en San Martín N° 276. Esta edificación forma parte de las raíces de la localidad de Bernal y, de algún modo, por allí pasó gran parte de la historia de dicha zona del distrito.
Se trata de la única construcción perteneciente a la familia Bernal que hoy en día se encuentra de pie.
Los libros de historia señalan que, en julio de 1874, doña Martina Lynch, viuda de don Pedro Bernal, dividió sus tierras del lado oeste de las vías entre sus seis hijos (de aquí que de Avellaneda a Zapiola haya cinco calles: 25 de Mayo, 9 de Julio, Castro Barros, Don Bosco e Ipiranga).
En lo que respecta a los terrenos, cabe mencionar que las divisiones tenían dos sectores: uno de quintas entre San Martín y Belgrano, y otra de mayor dimensión entre Belgrano y Dardo Rocha (también de ahí que esas calles en sus cruces con Belgrano tengan un pequeño desvío). La fracción más lejana a la estación fue destinada para Eduardo Bernal, quién en 1880 había construido esta casona.
Don Eduardo fue el único integrante de la familia con vida política activa en la localidad, ya que tenía casa también en Quilmes y fue miembro del Concejo Deliberante en 1872. En junio de 1884 falleció a causa de gastrohemorragia y por sucesión, el 11 de enero de 1885, la chacra se remató, siendo comprada a cambio de 12.000 pesos por Ignacio Giraldez, su yerno.
En este sentido, la sucesión describe a la casona de este modo: «Un edificio nuevo en perfecto estado, construido de ladrillo en cal, reboque interior y exterior, techo con tejas francesas. Tiene 2 pisos, la planta baja con 10 habitaciones, un vestíbulo y escalera, cocina, aljibe, letrina y una cochera, reja de fierro y pilares guarda patio y portón. El primer piso tiene 3 piezas, con aberturas de algarrobo».
En consiguiente, la chacra comenzó a ser subdividida: la fracción deshabitada que se expande de Belgrano a Dardo Rocha fue adquirida por Luis de Mayo en 1899 y luego por los salesianos en 1904 para completar sus terrenos en Bernal (en esa época iban hasta Dardo Rocha, el loteo desde 26 de Julio hasta esa avenida se hizo por los años 40).
En tanto, la quinta que incluía a la casona fue comprada en 1892 a Elena Yates de Smith, quien en 1908 se la vendió a Sebastián Badaracco, quien loteará otras partes del terreno pero no la casona, que como se mencionó anteriormente, aún sigue en pie, aunque uno debe suponer muy modificada. Actualmente, allí funciona un salón de fiestas.
