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Un drama que se reitera en el Centro Médico San Martín

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La muerte de un anciano en el Centro Médico San Martín de Ezpeleta por causas ajenas al coronavirus generó quejas de los familiares, por lo que consideraron un «destrato» de los profesionales para el paciente y la familia, que se enteró del fallecimiento casi por casualidad.

Cayetano Umeres, un hombre de 81 años que había sufrido un ACV y que estaba en la fase final del Parkinson, fue internado el 6 de junio y aislado en una sala común de la clínica de San Martín Nº 5537, Ezpeleta. Un día después murió, sin que los familiares hayan recibido información sobre la atención que recibió.

«Él falleció el 7 de junio en el Centro Médico San Martín», recordó su hijastra, Gabriela Muller. «Llegamos de madrugada, su diagnóstico era complicado, paciente con ACV desde hace 16 años, Parkinson avanzado fase 4, arrancando el tronco neuronal, por eso la apnea (dificultad respiratoria). Un paciente postrado sin movilidad motora, sin habla. Según médicos de la ambulancia, iría a UTI (Terapia Intensiva) pero no, el médico que lo recibió en el centro lo aisló en una sala general por sospecha de COVID-19».

Muller se presentó un día después de la internación para pedir información sobre su padrastro. En una espera de tres horas, escuchó que la recepcionista llamaba a su madre. Allí se enteró sobre el fatal desenlace y al consultar cuándo se había producido la muerte, un médico solo le respondió «hace un momentico».

«Nunca nos llamaron para darnos un parte, no supieron decirme quién cuidaba o vigilaba su estado, aislado, una persona que no se mueve ni habla… Cansados de llamar y no tener respuesta, fuimos al centro y cuando un médico se dignó a atendernos, nos notificó su fallecimiento, no supieron decirnos ni siquiera el horario de su muerte», contó Gabriela.

«Aunque tenían el resultado del hisopado negativo, quisieron entregar el cuerpo con el certificado de fallecimiento causal de muerte COVID-19. Desidia, abandono, falta de compromiso y vocación para manejar un centro de salud».

Exigieron que el estudio que indicaba que no se trataba de un caso de coronavirus y la cochería adjuntó el examen al acta de fallecimiento. Si bien no se modificó el protocolo, la familia necesitó que se registre legalmente la causa del deceso.

«Hice mi reclamo a PAMI y me pidieron que lo deje registrado en el Libro de Quejas del centro médico, para que lo sucedido llegue a las autoridades. PAMI no está enterado de lo que pasa ahí. Lo haré una vez terminado el distanciamiento social», concluyó la mujer.

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