Dos ingenieros que comenzaron con una pequeña tostadora en un departamento de Quilmes lograron convertir el proyecto en una empresa que hoy produce 1.000 kilos de café por mes y apunta a multiplicar diez veces su producción.
Lo que comenzó como una prueba entre dos ingenieros en un departamento de Quilmes terminó convirtiéndose en un emprendimiento que actualmente produce una tonelada de café por mes.
Gustavo Moya y Fernando Peiretti se conocieron mientras estudiaban Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de La Plata. En 2019 decidieron incursionar en el mundo del café y comenzaron a experimentar en el departamento de Peiretti, con una inversión inicial de US$3.500, un molino y una pequeña tostadora eléctrica que permitía trabajar con apenas 250 gramos.
Un año después dieron el primer salto. Incorporaron una tostadora de un kilo y trasladaron la producción a un pequeño cuarto en la vivienda de un familiar. Allí comenzaron a darle forma comercial al proyecto que posteriormente se convertiría en Mistizal, una empresa dedicada al tostado y la comercialización de café.
De 100 kilos a una tonelada mensual
El crecimiento más importante llegó a fines de 2023, cuando los socios adquirieron una tostadora industrial con capacidad para 10 kilos por bache, una inversión que rondó los US$25.000.
Con el nuevo equipamiento, la producción se trasladó a una vivienda más grande en Quilmes, que actualmente funciona como tostadero.
La evolución fue constante. A comienzos de 2025 producían alrededor de 100 kilos mensuales. Para diciembre de ese año habían alcanzado los 400 kilos y, en agosto de 2026, llegaron a los 1.000 kilos de café por mes.
Actualmente, según sus responsables, la empresa alcanza una facturación promedio de $65 millones y ya trabaja en un nuevo objetivo: multiplicar por diez su producción durante el próximo año.
“Somos muy cuidadosos con el crecimiento porque para nosotros el valor que entregamos al cliente es innegociable”, explicó Peiretti.
Un emprendimiento con clientes en todo el país
La experiencia profesional de sus fundadores también fue determinante para el crecimiento del negocio. Moya realizó un MBA en la Universidad Torcuato Di Tella y previamente había participado en una startup tecnológica relacionada con la gestión de compras entre restaurantes y proveedores.
Ese recorrido les permitió conocer de cerca las necesidades del sector gastronómico y desarrollar un modelo orientado principalmente al mercado mayorista.
Actualmente, Mistizal trabaja con granos provenientes de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, Etiopía, Kenia y Rwanda. La empresa cuenta con unos 45 clientes mayoristas y también comercializa sus productos a través de internet.
A esto se sumó recientemente una unidad destinada a eventos corporativos, con propuestas que incluyen estaciones de autoservicio, máquinas profesionales y servicio de baristas.
El desafío de llegar a los 10.000 kilos
El próximo paso del emprendimiento quilmeño será volver a ampliar su capacidad productiva. Para eso, proyecta incorporar una tostadora automática de 15 kilos y un catalizador de humos.
La expansión también contempla medidas vinculadas con el cuidado ambiental. La empresa comenzó a reemplazar las bolsas tradicionales utilizadas para entregar café a locales gastronómicos por baldes herméticos y retornables.
Además, modificó los envases de los productos comercializados mediante internet y comenzó a utilizar bolsas reciclables.
Con una producción que pasó de unos pocos gramos en un departamento a una tonelada mensual, el desafío para el próximo año ya está definido: llegar a los 10.000 kilos de café por mes sin resignar la calidad que, según sus fundadores, fue uno de los pilares del crecimiento de la empresa.
