En una escalada bélica sin precedentes, Washington y Jerusalén atacaron objetivos estratégicos en suelo iraní, provocando el cierre total del espacio aéreo.
Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado un masivo ataque militar contra Irán, lo que coloca a Medio Oriente en un escenario de guerra abierta tras registrarse fuertes explosiones en Teherán.
La ofensiva, definida por autoridades israelíes como una operación destinada a “eliminar las amenazas que se ciernen sobre el Estado de Israel”, desató una inmediata reacción del régimen iraní, que inició una contraofensiva con oleadas de misiles y drones.
Ante la magnitud de los hechos, el gobierno encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu decretó el “estado de emergencia especial e inmediato” en todo el territorio israelí, mientras las sirenas antiaéreas alertaban a la población civil frente a un escenario calificado como “extremadamente grave”.
Desde Teherán, la respuesta fue confirmada por la Guardia Revolucionaria, que anunció el comienzo de las operaciones de represalia. “En respuesta a la agresión del enemigo hostil y criminal contra la República Islámica de Irán, ha comenzado la primera oleada de amplios ataques con misiles y drones”, indicaron en un comunicado oficial.
El espacio aéreo iraní permanece completamente cerrado y se reportaron interrupciones en los servicios de telefonía, además de bloqueos en accesos estratégicos a la capital, donde densas columnas de humo se elevaban tras los bombardeos.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación directa de fuerzas estadounidenses y aseguró que su país inició “importantes operaciones de combate en Irán”. El mandatario justificó la intervención en el avance del programa nuclear iraní y en presuntos planes de Teherán contra intereses norteamericanos.
Según trascendió, los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares y símbolos del poder político, con impactos en zonas cercanas a oficinas vinculadas al ayatolá Ali Jamenei. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, sostuvo que la incursión tuvo como objetivo neutralizar amenazas estratégicas, en coordinación con el despliegue de aviones y buques de guerra estadounidenses en la región.
Ambos países mantienen sus sistemas de defensa y salud en máxima alerta, mientras la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de un conflicto que amenaza con alterar de manera drástica el equilibrio geopolítico global.
