Juicio a las Juntas: 40 años de la sentencia que marcó un precedente mundial

A cuatro décadas del veredicto histórico del 9 de diciembre de 1985, quienes integraron el proceso judicial destacan la trascendencia global del juicio que condenó a los responsables del terrorismo de Estado.

Este lunes se cumplen 40 años de la sentencia del Juicio a las Juntas, el proceso que juzgó los crímenes cometidos por la última dictadura militar en Argentina entre 1976 y 1983. Bajo el gobierno de Raúl Alfonsín y con la fiscalía a cargo de Julio Strassera y su adjunto Luis Moreno Ocampo, el juicio se convirtió en un hito jurídico internacional comparable solo con los Juicios de Núremberg.

El 9 de diciembre de 1985, el Tribunal Oral integrado por León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Torlasco, Andrés D’Alessio, Guillermo Ledesma y Jorge Valerga Aráoz, dictó condenas severas para los máximos responsables del régimen militar. Videla y Massera recibieron reclusión perpetua con destitución; Viola, Lambruschini y Agosti fueron sentenciados a 17, 8 y 4 años y medio respectivamente. Galtieri, Graffigna, Lami Dozo y Anaya resultaron absueltos.

La sentencia reconoció la existencia de un plan sistemático de represión ilegal, con secuestros, torturas, desapariciones y asesinatos como herramienta estatal para la eliminación del adversario político. La decisión incluyó además la orden de juzgar a todos los involucrados en el esquema criminal.

El juicio que transformó la democracia

El proceso judicial se inició tras el Decreto 158/83, firmado por Alfonsín apenas cinco días después de asumir, para investigar y juzgar a los miembros de las tres Juntas Militares. La causa avanzó con el respaldo de organismos de derechos humanos como CONADEP, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, recientemente restituidas a la vida democrática.

Para los jueces, el desafío excedía lo legal y se desarrollaba en un clima político aún inestable.

“Era una tarea muy compleja y rodeada de incertidumbre. Lo más relevante fue que pudo hacerse. Esa fue la verdadera proeza”, recordó Gil Lavedra, quien remarcó que la sentencia se construyó sobre hechos “incontestables”.

El impacto del juicio se volvió evidente a medida que avanzaban las audiencias públicas, con testimonios desgarradores que revelaron al mundo la dimensión del terror estatal.

“Se corrió un velo y se mostró una realidad descarnada: persecución salvaje, ilegal y violatoria de todos los derechos humanos”, señaló Arslanián.

Ese 9 de diciembre, el veredicto fue transmitido vía satélite y recorrió el planeta. “A los pocos minutos recibimos llamados de distintos países”, recordó el exmagistrado.

Para Moreno Ocampo, el juicio fue la piedra fundamental de la democracia moderna argentina:

“Sin este proceso, habría habido venganzas, violencia política y quizás otro golpe. La democracia que tenemos se la debemos a ese compromiso con la verdad.”

Debate sobre memoria y verdad

A 40 años del veredicto, los protagonistas coinciden en que la construcción de la memoria democrática debe sostenerse sobre hechos probados, no sobre normas que regulen el pensamiento.

“No hace falta una ley antinegacionista. La memoria se construye con verdad”, afirmó Gil Lavedra.
Arslanián fue más contundente: “Sería un error garrafal: es imposible negar semejante barbaridad.”

Moreno Ocampo agregó que la fortaleza democrática radica en que las diferencias se dirimen en tribunales, no con violencia:

“La idea de que al adversario no se lo mata, se lo juzga, adquirió consenso en Argentina desde el Juicio a las Juntas.”