Más de cincuenta farmacias argentinas incorporaron durante los últimos dos años robots que gestionan y administran sus medicamentos, con el argumento de que reducen los márgenes de error de origen humano y permiten a los trabajadores concentrar su atención hacia el trato para con los clientes.
Estos robots diseñados para administrar inventarios de medicamentos almacenan todos los productos en su interior y a través de inteligencia artificial los identifican y ordenan de acuerdo a la demanda comercial.
Además propician un control automático y permanente del stock, advierten sobre el vencimiento y limpian los envases de manera periódica.
El personal de atención al público indica a través de una computadora en mostrador cuál es el medicamento requerido y el brazo del robot se ocupa de tomarlo dentro de su depósito interno y entregarlo a través de un buzón.
Todo, en un proceso que dura de 8 a 20 segundos.
Este sistema fue desarrollado para ser instalado en el almacén de farmacias y droguerías, pero una cadena catamarqueña fue la primera de la Argentina que solicitó modificaciones en el diseño para que el público pudiese ver todo el proceso que realiza la máquina.
De esta manera se busca brindar un servicio más eficiente y seguro a los clientes.

