La administración de las Islas Malvinas lanzó una fuerte advertencia al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras conocerse versiones sobre un posible cambio en la postura diplomática de Washington respecto al conflicto de soberanía con la Argentina.
La reacción se produjo luego de la filtración de un correo interno del Pentágono —revelado por Reuters— que sugiere revisar el respaldo histórico a Reino Unido, en el marco de tensiones con aliados de la OTAN. Frente a este escenario, un portavoz del gobierno local fue contundente: defendió el principio de autodeterminación como “un derecho humano fundamental” establecido en la Carta de las Naciones Unidas.
Desde el archipiélago recordaron además el referéndum realizado en 2013, en el que el 99,8% de los votantes optó por continuar como territorio británico de ultramar, con una participación superior al 90%. En ese sentido, remarcaron su “plena confianza” en el compromiso de Londres para garantizar esa posición.
Las declaraciones generaron repercusión inmediata en medios británicos y reavivaron la tensión diplomática. Desde Downing Street, el gobierno del primer ministro Keir Starmer ratificó que la postura del Reino Unido “no ha cambiado” y que el derecho de los habitantes de las islas sigue siendo “primordial”.
En paralelo, el conflicto escaló en la región y motivó una rápida reacción del gobierno argentino. El canciller Pablo Quirno calificó la situación como “colonial”, mientras que el presidente Javier Milei reafirmó el reclamo histórico al sostener que “las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”.
El episodio vuelve a poner en el centro de la escena internacional una disputa histórica, en un contexto donde el posicionamiento de Estados Unidos —tradicional aliado del Reino Unido— podría estar entrando en revisión.
