La diputada provincial Mayra Mendoza publicó una carta sobre los once años de la marcha Ni una Menos contra los femicidios en el país: cuestionó duramente a la Justicia, recordó a mujeres queridas, casos emblemáticos y resumió: «paren de matarnos. Cristina Libre».
«Sentimos esa marea, que sabíamos que iba a ser imparable, me llevó a lo más profundo: militar con el ejemplo. A mi hija la estaba gestando un cuerpo que había vivido el horror (y que por momentos aún hoy vive con terror); un cuerpo militante, un cuerpo presente y consciente, con el impulso impostergable de querer hacer del mundo un lugar más justo», dijo la intendenta de Quilmes en uso de licenncia»-
«Pienso en mis amigas, en mis compañeras, en mi mamá, en mi sobrina. Pienso en Cata y en sus amigas. Pienso en las pibas de los secus que se suman a militar. Pienso en las abuelas, en las madres de los barrios, que paran la olla e intentan mitigar un poco el frío, literal y simbólico, de estos días. Pienso en Cecilia, en Micaela, en Ángeles, en María Soledad, en Wanda, en Chiara, en Úrsula, en Agostina, en Brenda, Morena, Lara».
» Pienso que no me alcanzaría la vida para escribir tantos nombres. Pienso en los bancos vacíos de las aulas. Pienso todo lo que con ellas desaparece: los sueños, los recitales, las juntadas, los viajes, los amores. Y pienso, con rabia, en una Justicia que por su accionar no sólo entendemos que nos odia, peor todavía, nos ignora. Les importa un carajo nuestra vida. Dejan libres violadores, abusadores, femicidas y mafiosos. Nuestras pibas no aparecen muertas. Las matan».
Mayra recordó la detención de la ex presidenta Cristina Kirchner. «Es esa misma justicia corrupta la que tiene secuestrada en San José 1111 a la mujer que les enseñó a tantas de nosotras que también podíamos ocupar bancas, hacer ruido, plantarnos frente al miedo y desarrollar un coraje que parecía imposible. Y, sí. Pienso en Cristina. Una mujer que sufrió niveles de violencia política que ningún análisis honesto puede separar de su condición de mujer. La insultaron, la persiguieron, intentaron disciplinarla durante años y hasta le pusieron un arma en la cabeza. NO SOPORTAN a las mujeres cuando deciden no agachar la cabeza; mucho menos cuando defienden intereses distintos a los privilegiados de siempre. Cada menos de dos días nos matan. Y digo NOS porque cuando matan a una, en sus nombres estamos todas. Nos vemos, una vez más, en la calle. Hasta que no falte ninguna. Paren de matarnos. Cristina Libre».
