La compañía estadounidense confirmó que no participará del proyecto Sea Lion ni realizará tareas de exploración o producción de hidrocarburos en las islas y sus alrededores.
El presidente Javier Milei celebró la decisión de Halliburton de retirarse de cualquier actividad vinculada con el proyecto petrolero Sea Lion, en las Islas Malvinas, y presentó la medida como un resultado de la estrategia desplegada por el Gobierno argentino en materia legal y diplomática.
La compañía estadounidense confirmó que ni ella ni sus subsidiarias realizarán trabajos para Sea Lion ni participarán en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Malvinas y las zonas que las rodean. La decisión fue comunicada oficialmente por la empresa el viernes 2 de octubre.
A través de un comunicado de la Oficina del Presidente que posteriormente fue difundido por Milei en sus redes sociales, el Gobierno sostuvo que la determinación de Halliburton fue consecuencia del trabajo realizado por la Secretaría Legal y Técnica y la Cancillería.
La Casa Rosada vinculó además la decisión con las medidas adoptadas para impedir que empresas desarrollen actividades económicas en el área sin autorización argentina, en el marco de la disputa de soberanía existente entre Argentina y el Reino Unido.
La explicación de Halliburton
Halliburton señaló que mantuvo contactos con autoridades federales argentinas en relación con una eventual participación en el proyecto Sea Lion. Según la compañía, durante esas conversaciones se plantearon cuestiones relacionadas con la aplicación de la legislación penal y civil vigente, nuevas normas en proceso de aprobación y las regulaciones argentinas vinculadas con el derecho a contratar.
Finalmente, la empresa confirmó que no llevará adelante trabajos en Sea Lion ni participará en actividades de exploración o producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas y sus alrededores.
Una disputa que también alcanza a la actividad petrolera
Sea Lion es un proyecto de explotación de hidrocarburos ubicado en aguas al norte de las Islas Malvinas. La actividad petrolera desarrollada en el área es rechazada por la Argentina, que sostiene sus derechos de soberanía sobre el archipiélago y sus espacios marítimos correspondientes.
La decisión de Halliburton se conoce después de una serie de medidas impulsadas por el Gobierno de Milei para aumentar las consecuencias legales para empresas que participen de actividades hidrocarburíferas en la zona sin autorización argentina.
En septiembre, el Poder Ejecutivo había avanzado además con un proyecto destinado a endurecer las sanciones contra compañías vinculadas con actividades económicas en las áreas que Argentina considera bajo disputa de soberanía.
De esta manera, la salida de Halliburton se suma al alejamiento de otras grandes empresas de servicios petroleros respecto de las actividades vinculadas con el proyecto Sea Lion.
Para el Gobierno argentino, la decisión representa un nuevo paso dentro de su estrategia para impedir la consolidación de actividades económicas vinculadas con la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización de la Argentina.
