El turismo argentino continúa favoreciendo destinos internacionales, mientras que la actividad local sigue en caída. Según el Indec, en julio los viajes al exterior alcanzaron un récord desde 2017, con 843.100 turistas, lo que representa un aumento del 26,5% interanual. En contraste, el turismo interno cayó un 16%, registrando apenas 427.200 visitantes, la cuarta cifra más baja desde que se mide la actividad, superada únicamente durante la pandemia de coronavirus.
La brecha provoca un fuerte impacto en la economía: el país pierde dólares que podrían sostener otros sectores, mientras la ocupación hotelera promedio no superó el 50% y el sector registra la pérdida de 10 empleos diarios, según la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT).
El informe del Indec detalla que, en julio, la balanza turística arrojó un saldo negativo de 854.500 visitantes internacionales, resultado de los 415.900 turistas y 438.700 excursionistas que ingresaron al país, ambos con saldos negativos.
Entre los destinos más elegidos por los argentinos se destacan Brasil (23%), Chile (18,1%) y Paraguay (15%), principalmente por su cercanía y precios más accesibles para compras de indumentaria y electrónica. Sin embargo, en términos de gasto, los destinos donde más dólares se dejaron fueron Estados Unidos y Canadá.
En cuanto al turismo receptivo, el 76,3% de los visitantes provino de países limítrofes, con Brasil (32,3%) y Uruguay (21,3%) como principales emisores. No obstante, también se observa una merma preocupante desde estos países vecinos.
El informe del Indec precisa que 48,7% de los turistas no residentes llegaron por vía aérea, 38,7% por terrestre y 12,5% por fluvial o marítima, mientras que los visitantes residentes realizaron un total de 1.558.500 viajes.
La tendencia refleja la crisis del turismo interno, que se ve afectado por el tipo de cambio y los costos locales, y alerta sobre la presión que la salida de dólares genera sobre la economía argentina.
