Titulares

Un quilmeño que se hizo un nombre en tierras europeas

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La historia del quilmeño Fernando Tissone, viviendo actualmente con su mujer e hija en Málaga, está cargada de trabajo, tenacidad, dedicación y mucha ilusión. Con apenas 10 años comenzó a jugar en Quilmes, luego a través de su padrino Lito surgió la posibilidad de ir a Independiente donde estuvo dos años, para más tarde y junto a su hermano Cristian desembarcar en Lanús.

Sin embargo, con 16 años recién cumplidos se vio obligado junto a su familia a hacer las valijas y dejar el país: «En el momento que nos fuimos, pensar en el fútbol no era la prioridad, sino más que nada intentar un futuro mejor para la familia tras sufrir robos e incluso nos habían entrado a casa. Nos mudamos a Madrid para empezar una nueva vida y conociendo gente me propusieron ir a realizar unas pruebas en Italia, donde me salió la posibilidad de jugar en el Como, que estaba en Segunda. Sin embargo a los seis meses quiebra el club y quedo libre».

Tissone no bajó los brazos y en diciembre de 2004 aterriza en el Udinese, donde en abril de 2005 se produce el ansiado debut, convirtiéndose en el jugador argentino más joven en debutar en la Serie A. «En aquel equipo coincidí con (Roberto) Sensini, después con el chileno Alexis Sánchez, Cristian Zapata y el paraguayo Claudio Vargas».

Reconocimiento

El siguiente destino del mediocampista, que en 2010 fue premiado por la Secretaría de Deportes de la Municipalidad de Quilmes como Ciudadano Ilustre, fue el Atalanta. «Era un buen equipo y en la segunda temporada peleamos por entrar en la Champions», recordó.

Luego de volver a recalar en el Udinese, «donde no fue un año nada bueno debido a las lesiones», surgió la propuesta del cuadro genovés «un equipo con una gran historia, pero que no estaba atravesando un buen momento. Al final terminamos la liga cuartos y nos permitió ir con el Sampdoria a la fase previa de la Champions».

La travesía italiana había quedado atrás y se le abrió el horizonte en la elite del fútbol español, en Mallorca. «Fue algo muy lindo que disfruté mucho y donde nos quedándonos a dos puntos de la Europa League tras perder en la última fecha ante el Real Madrid, en el Bernabeu. El club está en una isla espléndida, con una historia muy rica de jugadores argentinos y donde me hicieron sentir muy bien».

La Selección…

Su progresión en el fútbol europeo adquiriendo experiencia le ayudó a madurar y con 27 años el Málaga puso la mira en él y hasta existió la posibilidad de llegar a vestir la casaca de la Selección, pero… «el fútbol son momentos. En mi primera temporada con el Málaga había jugado todos los partidos de liga hasta marzo donde me rompí el cruzado. Quizás de haber finalizado la temporada al nivel que lo estaba haciendo pude haber dado el salto a un equipo top o bien ir a la Selección».

Casi sin proponérselo y una vez recuperado de su lesión, abandona el sur de España y llega al fútbol ucraniano, en el Karpaty Lviv. «Fue una situación muy diferente a la que estaba acostumbrado. Después de jugar en dos de las tres mejores ligas del mundo, mi llegada ahí coincidió en un momento de crisis en el país, donde se estaba casi en guerra y con muchos problemas políticos».

Portugal

En enero de 2018 firmó con el Deportivo Aves, «un club modesto, pero que tenía ambiciones muy grandes y donde había un empresario chino que estaba invirtiendo mucho dinero e intentaba que el club peleara por puestos europeos. Tuvimos la suerte de hacer un final de temporada espléndida, salvándonos tranquilos del descenso y luego ganando la Copa de Portugal ante el Sporting de Lisboa, algo que quedará en la historia del club ya que es difícil que se vuelva a repetir».

Su penúltima escala futbolística fue en el también equipo portugués, Nacional durante la campaña 2018/19.

Más tarde surgió el sueño americano de jugar en la MSL para el Portland Timbers donde milita Diego Valeri, pero finalmente no se pudo cristalizar su fichaje a causa del coronavirus.

La nostalgia

Tissone jamás olvidó a su Quilmes y echa de menos «el barrio, porque es algo que no se puede comparar con ninguna parte del mundo. Las amistades que aún conservo, el día a día y el caminar por sus calles… con ocho o nueve años me iba a jugar a la plaza de Villa Armonía y volvía a mi casa de noche. Hoy ya no es lo mismo, pero debo reconocer que la infancia que tuve no la cambio por nada y estoy agradecido a mis padres por todo lo que me dieron».

deportes@elsolnoticias.com.ar

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