Las diferencias sobre la velocidad de los acuerdos extrazona y la reducción del arancel externo común volvieron a ser los temas centrales de la cumbre de presidente del Mercosur, en la que abundaron los contrapuntos entre los Jefes de Estado luego de que Uruguay anunciara este jueves la decisión de comenzar a negociar de manera directa con terceros países.
A la tradicional Cumbre de Jefes de Estado, en la que la Argentina traspasó a Brasil la Presidencia Pro Témpore del bloque, se llegó tras largos debates encarados desde el lunes pasado por ministros, equipos negociadores y cancilleres sin que se pudieran alcanzar consensos ni avances en las diferencias existentes entre los países miembro.
Más aún, la postura dada a conocer por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay de comenzar a negociar acuerdos bilaterales con terceros países o bloques por fuera del acuerdo con los socios regionales, marcó el clima previo que se terminó de reflejar en el encuentro presidencial.
En este contexto y en respuesta implícita al anuncio de Uruguay, el presidente Alberto Fernández sostuvo que para el país «el camino es cumplir con el Tratado de Asunción, negociar juntos con terceros países o bloques y respetar la figura del consenso» y que con ese espíritu «la Argentina reafirma una vez más que nadie se salva solo».

En términos casi idénticos ya se había expresado Fernández a fines de marzo en otra videoconferencia con sus pares para conmemorar el 30º aniversario de la firma del Tratado de Asunción, oportunidad en la que se hicieron explícitas las diferentes visiones sobre el rumbo futuro.
El mandatario argentino también señaló la necesidad de que el proceso de revisión del Arancel Externo Común contemple a «los sectores sensibles apuntando a una rebaja en insumos y materias primas y manteniendo nivel actual de protección a los productos finales», tal la propuesta nacional de los últimos meses.
Al respecto, agregó que los países del bloque estuvieron de acuerdo en la reducción arancelaria del 10 % para el 75 % de las posiciones del nomenclador, lo cual «es una base importantísima, que significa que todos los integrantes del Mercosur estamos dispuestos a entender mutuas políticas domésticas».
Y propuso a comienzos de abril una baja de arancel del 10 % para el 75 % de los productos de nomenclador y hay un 25 % que es esencial como el sector automotriz, juguetes, textiles o lácteos que son considerados sensibles y que no se debería permitir una apertura indiscriminada porque afecta la producción, la competitividad y los puestos de trabajo.


