Ubicada en Alem Nº 184, la Óptica Puerto Luz se convirtió en un referente de la salud visual de los quilmeños y de una gran cantidad de habitantes de la región.
María Llorente, la propietaria, contó que desde muy temprana edad comenzó a trabajar en el sector y que el buen servicio y los productos de última tecnología convirtieron a la óptica en una de las principales de la región.
Llorente se recibió a los 19 años en la UBA en la carrera de Óptica y Contactología. A los 20 ya era representante de Pupilent Voss, que la llevó a trabajar un año a Salta. A su regreso se instaló en Quilmes con varias sedes hasta abrir el local de Alem, donde actualmente funciona. Siempre dedicada a los lentes de contacto, después de 28 decidió expandir el horizonte trabajando también con anteojos, lo que dio un gran impulso al negocio.
Con medio siglo de experiencia, cuenta con computadoras de alta tecnología y los mejores laboratorios del país.
Asistió seis veces a las conferencias que se dictan en Colombia, donde Johnson & Johnson congrega a todos los especialistas de Latinoamérica para actualizar los conocimientos sobre la profesión y los últimos servicios para los pacientes.
En Puerto Luz se realizan multifocales personalizados y los vecinos reciben una muestra de lentes de contactos gratuita para conocer la calidad del producto que se llevarán.
Llorente agradeció a los pacientes (incluso contó que sigue atendiendo a la primera que entró al local), a los proveedores y a los empleados. Recordó a Maximiliano Zambrano, Hernán Vuoso y Silvia Espiño, sus actuales
colaboradores.
Para el futuro, la intención es continuar actualizándose sobre las novedades de la salud visual y promover el cuidado de la vista como un factor indispensable para mejorar la calidad de vida.


