Con apenas 14 años, el bailarín bernalense León Galeppi ya es considerado una de las grandes promesas de la danza argentina. Tras formarse en algunas de las instituciones más prestigiosas del mundo, fue seleccionado para continuar sus estudios en la reconocida Royal Ballet School de Londres, uno de los centros de formación más importantes del ballet internacional.
Antes de emprender esta nueva etapa en Europa, León participará de Repatriados, la gala que reúne a destacados bailarines argentinos que desarrollan sus carreras en el exterior y que se realizará el 14 y 15 de agosto en el Palacio Libertad.
Para el joven artista, volver a bailar en la Argentina tiene un significado especial.
«Para mí es muy especial formar parte de un proyecto así, porque la idea de volver a las raíces también tiene que ver con acordarse de dónde venimos, qué cosas forman parte de nosotros y cómo se siente poder volver a bailar en el lugar donde empezó todo», expresó.
Su recorrido comenzó a los seis años. Gracias a su talento y dedicación obtuvo una beca para estudiar en la Escuela de Ballet de la Ópera de París, luego continuó su formación en la Princess Grace Academy de Mónaco y este año consiguió una nueva beca para ingresar a la Royal Ballet School.
Lejos de enfocarse únicamente en los logros, León reconoce que el aprendizaje también estuvo marcado por desafíos.
«Una de las cosas más difíciles fue aprender a aceptar que, aunque nos esforcemos mucho, no siempre los resultados aparecen en el momento en que los esperamos», señaló.
Además, destacó la importancia de comprender que cada bailarín tiene sus propios tiempos de crecimiento.
«Con el tiempo fui entendiendo que cada persona tiene sus propios tiempos para aprender y que una corrección no significa que uno no pueda hacer algo, sino que todavía tiene algo para aprender», sostuvo.
Sobre los nervios antes de cada presentación, explicó que desaparecen cuando se encuentra frente al público.
«Cuando subo al escenario esos nervios se van. Trato de concentrarme y, más que nada, de disfrutar ese momento, porque por más que uno haya ensayado muchas veces, cada función es distinta», contó.
A pesar de la exigencia que implica una carrera profesional en la danza, el joven de Bernal tiene claro qué es lo más importante para él.
«Me gustaría conservar las ganas y la emoción que tengo ahora. A veces, cuando uno va creciendo y la danza se vuelve más exigente, puede olvidarse de por qué empezó. Me gustaría no perder nunca la capacidad de disfrutar por bailar», afirmó.
En septiembre viajará a Londres para comenzar una nueva etapa en su formación, llevando consigo el orgullo de Bernal y de toda la región. Antes, tendrá la oportunidad de presentarse nuevamente ante el público argentino en una gala que reunirá a figuras consagradas y a las futuras estrellas de la danza nacional.
