El economista Lorenzo Sigaut Gravina alertó que sectores dinámicos generan dólares pero no derraman en el consumo ni en el trabajo, lo que podría generar tensiones sociales.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina advirtió que la economía argentina atraviesa una etapa de fuerte heterogeneidad, con sectores que crecen y generan divisas, pero sin impacto suficiente en el empleo ni en el consumo en los grandes centros urbanos.
El director de Análisis Macroeconómico de Equilibra describió este fenómeno como una “economía dual”, donde conviven dos realidades muy distintas. Por un lado, destacó el buen desempeño de actividades como la energía, la minería y el agro, que funcionan como motores de crecimiento. “Son sectores que están generando muchos dólares y empujando la actividad”, explicó.
Sin embargo, aclaró que ese impulso tiene un alcance limitado. Según señaló, se trata de “locomotoras” que no logran trasladar su dinamismo al resto del entramado económico, especialmente en áreas más dependientes del consumo interno.
En ese sentido, relativizó la visión del Gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, y del ministro de Economía Luis Caputo, que sostienen que hay un cambio en el patrón de consumo hacia el ahorro y la inversión. Para Sigaut Gravina, esa mejora se concentra en sectores puntuales y no representa a la mayoría de la población.
“El crédito ayudó a muchas familias, sobre todo hasta mediados del año pasado, impulsando la compra de bienes durables. Pero es una realidad parcial”, sostuvo.
El economista puso el foco en la otra cara del modelo: la industria y la construcción, sectores que enfrentan una demanda interna débil y mayor competencia de importaciones. “La industria está golpeada, con poco consumo y dificultades para exportar en un contexto de dólar apreciado”, indicó.
Esta brecha también se refleja en la inversión y el empleo. Aunque existen grandes desembolsos en áreas estratégicas como la energía, el crecimiento general se mantiene estancado. “Hace tres trimestres que la inversión no crece a nivel agregado, y los sectores más dinámicos generan poco empleo”, advirtió.
Además, remarcó el impacto en los hogares, donde el endeudamiento y las altas tasas afectan directamente el consumo. “El peso de las deudas supera el 25% de los ingresos formales y la morosidad ya está por encima del 10%, algo inédito”, explicó.
Consultado sobre una posible recuperación del consumo en zonas urbanas, el economista consideró que el Gobierno prioriza la competitividad y el ajuste por sobre políticas expansivas. “La lógica es que los sectores menos eficientes queden en el camino. Es un proceso de ‘destrucción creativa’, pero muy doloroso en la transición”, afirmó.
También alertó sobre factores estructurales que agravan el panorama laboral, como la automatización y el avance de la inteligencia artificial, que afectan especialmente a los jóvenes.
En cuanto a las perspectivas, anticipó que la inflación seguirá en niveles elevados, con registros mensuales en torno al 3% y un cierre anual cercano al 30%. A la par, proyectó un crecimiento económico moderado, con bajo impacto en la generación de empleo.
Finalmente, Sigaut Gravina advirtió sobre el desafío social que implica este escenario: “Si en los grandes centros urbanos no se perciben mejoras, puede haber tensiones. Hay sectores que crecen, pero una parte importante de la sociedad no está viendo esos beneficios”.
