Las principales compañías aéreas del mundo manifestaron su preocupación por dos factores que afectan directamente la operación del sector: las demoras en la entrega de nuevas aeronaves por parte de los fabricantes y el sostenido incremento en los costos del combustible.
La situación fue uno de los temas centrales analizados durante encuentros mantenidos en los últimos días por directivos de aerolíneas y representantes de la industria aeronáutica. La falta de disponibilidad de aviones nuevos obliga a muchas empresas a extender la vida útil de sus flotas actuales y dificulta la expansión de rutas o el aumento de frecuencias.
En ese contexto, Aerolíneas Argentinas avanza en negociaciones para incorporar nuevas aeronaves destinadas a reforzar tanto los vuelos de cabotaje como las operaciones internacionales. Las gestiones incluyen contactos con empresas arrendadoras de aviones y con los fabricantes Boeing y Airbus para sumar unidades de última generación.
Según trascendió, la compañía de bandera trabaja en la incorporación de aviones Boeing MAX 10 para fortalecer el segmento doméstico y regional, mientras que también analiza sumar Airbus A330-NEO para renovar progresivamente su flota de largo alcance.
A la problemática de las entregas se suma el incremento del precio del combustible aeronáutico, uno de los principales componentes de los costos operativos de las compañías. El escenario genera preocupación en toda la industria debido a su impacto sobre la rentabilidad y la planificación de las operaciones futuras.
Pese a las dificultades, las aerolíneas mantienen expectativas de crecimiento sostenido de la demanda de pasajeros, especialmente en mercados turísticos y de negocios que continúan mostrando niveles de recuperación y expansión.
Los ejecutivos del sector coinciden en que la normalización de las cadenas de producción de los fabricantes y una mayor estabilidad en los costos energéticos serán claves para garantizar el desarrollo de la actividad en los próximos años.
