La Secretaría de Energía dispuso un cambio en el mecanismo de actualización de las tarifas de gas que comenzará a regir desde agosto de 2026. A partir de la nueva normativa, las diferencias entre el precio estimado del gas y el valor efectivamente pagado a los productores se trasladarán a las facturas con una frecuencia mayor.
La medida fue establecida mediante la Resolución 167/2026 y busca garantizar el abastecimiento del servicio, además de reducir el impacto de las variaciones estacionales sobre las boletas de los usuarios.
Qué cambia
Hasta ahora, las distribuidoras trasladaban las diferencias acumuladas con un esquema que generaba fuertes ajustes, especialmente durante el invierno, cuando aumentan tanto el consumo como el costo del gas.
Con el nuevo sistema, las correcciones se realizarán cada dos meses, lo que permitirá distribuir esos incrementos en períodos más cortos y evitar subas bruscas en las facturas.
Según explicó la Secretaría de Energía, el esquema anterior provocaba un «doble efecto estacional», ya que las distribuidoras debían afrontar mayores costos de compra de gas al mismo tiempo que crecía la demanda, acumulando diferencias que luego impactaban de manera significativa en las tarifas.
Desde cuándo entra en vigencia
La resolución instruye al Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) a adecuar los procedimientos tarifarios para aplicar el nuevo mecanismo a partir de los cuadros tarifarios de agosto de 2026.
En esa instancia también se realizará la determinación inicial de las diferencias diarias acumuladas (DDA) bajo el nuevo esquema, que será la base para las futuras actualizaciones bimestrales.
Con este cambio, el Gobierno busca que las variaciones en el precio del gas se reflejen de forma más gradual en las facturas, reduciendo la volatilidad de cada ajuste individual.
