El proyecto establece que los nuevos porcentajes comenzarían a regir un año después de la sanción. La iniciativa modifica el esquema vigente y abre una disputa por la participación de las pequeñas y medianas empresas productoras de biodiésel.
El Senado debate este jueves una nueva reforma del régimen de biocombustibles, una iniciativa que propone elevar progresivamente los porcentajes obligatorios de mezcla con combustibles fósiles y modificar las reglas de participación de las empresas que abastecen el mercado.
El proyecto establece que el bioetanol pase del actual 12% al 15%, mientras que el corte obligatorio de biodiésel llegue al 10%. Los nuevos porcentajes comenzarían a aplicarse un año después de la eventual sanción de la ley.
La discusión llegó al recinto después de varias semanas de negociaciones entre La Libertad Avanza y los bloques aliados, principalmente por el futuro de las pequeñas y medianas empresas que producen biodiésel y que cuestionan el esquema de apertura progresiva del mercado.
Qué cambia para el bioetanol
En el caso del bioetanol, la iniciativa mantiene durante el primer año el corte vigente del 12% y posteriormente lo eleva al 15%.
Dentro de ese porcentaje, el texto establece una participación específica para las dos principales materias primas utilizadas en la producción argentina: 6% correspondiente a bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar y otro 6% proveniente del maíz.
El 3% restante quedaría abierto a la competencia entre los productores, con el objetivo de introducir mayor flexibilidad en el mercado. Además, el proyecto incorpora mecanismos destinados a evitar una excesiva concentración empresarial.
El cambio es seguido especialmente por las provincias vinculadas con la producción azucarera y maicera, ya que una mayor proporción de biocombustible en las naftas implica también un incremento potencial de la demanda de materias primas y de capacidad industrial.
Biodiésel: el punto más conflictivo
La discusión sobre el biodiésel fue considerablemente más compleja.
El proyecto parte del 7,5% de corte obligatorio y establece que, transcurridos 12 meses desde la sanción de la ley, ese porcentaje deberá subir al 10%.
La diferencia respecto del bioetanol aparece en el mecanismo de transición para las empresas no integradas, especialmente las pymes que no forman parte de grandes grupos empresarios con participación en distintas etapas de la cadena agroindustrial.
El esquema acordado contempla inicialmente una protección para esas empresas, pero establece una reducción progresiva de su participación en el mercado durante los años siguientes.
Cuando el corte alcance el 10%, las pymes no integradas tendrían reservado un equivalente al 6,5% del mercado. En 2029 ese porcentaje bajaría al 5,5%; en 2030 al 5%; y desde 2031 quedaría en 3 puntos porcentuales hasta fines de 2035.
A partir de 2036 finalizaría ese período de transición.
Las pymes reclaman preservar su participación
Este punto generó fuertes diferencias entre el oficialismo y algunos senadores aliados que responden a gobernadores de la Región Centro.
Las pequeñas y medianas empresas productoras de biodiésel plantearon que necesitan mantener una participación mínima del mercado para poder competir frente a compañías de mayor escala e integración.
El reclamo fue particularmente importante para provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, donde existe una parte significativa de la producción de biodiésel.
La discusión incluso había provocado el aplazamiento de una sesión prevista originalmente para la semana anterior, debido a la falta de acuerdo entre La Libertad Avanza y los bloques dialoguistas sobre las condiciones para las pymes.
La negociación permitió finalmente que el proyecto llegara al recinto, aunque el tema continúa siendo uno de los principales puntos de discusión.
Un nuevo esquema de mercado
Además del aumento de los cortes, la reforma plantea modificar el funcionamiento del mercado de biocombustibles.
El proyecto busca reemplazar parte de los mecanismos de asignación vigentes por procedimientos de licitación y mayor competencia, con la intención declarada de transparentar la formación de precios y reducir la intervención discrecional del Estado.
La iniciativa contempla también un período de transición hacia mecanismos de negociación entre privados.
El cambio supone una modificación importante respecto del sistema establecido por la actual Ley 27.640, que regula la producción y utilización de biocombustibles en la Argentina.
Límites para evitar concentración
El texto también incorpora restricciones destinadas a evitar que el aumento del mercado termine concentrado en pocas empresas.
En el caso del bioetanol, ninguna compañía podrá superar el 20% del volumen correspondiente al mercado destinado al corte obligatorio, de acuerdo con el esquema acordado en el Senado.
Para el biodiésel, el período de transición contempla además límites sobre la participación de cada empresa dentro del segmento reservado a las compañías no integradas.
El objetivo declarado es combinar una mayor apertura del mercado con mecanismos que eviten que las empresas de mayor escala desplacen rápidamente a productores de menor tamaño.
