Julio González, dueño de Pastas Orali, advirtió que las ventas de algunos sectores cayeron hasta un 40% y describió una situación inédita para su empresa: un distribuidor mayorista solicitó alimentos para las personas que se acercaron a buscar empleo. Mientras intenta sostener la actividad, el empresario señaló que la falta de trabajo y la pérdida del poder adquisitivo golpean directamente al mercado interno.
La caída del consumo y las dificultades para conseguir empleo comienzan a reflejarse en escenas que hasta hace poco parecían impensadas para el sector alimenticio. Julio González, propietario de Pastas Orali, contó que un distribuidor mayorista le pidió colaboración con alimentos para quienes debían esperar durante horas para participar de una selección laboral.
El episodio sorprendió al empresario, que lleva seis décadas de actividad con su compañía y asegura que nunca había recibido un pedido de esas características. La convocatoria para cubrir puestos de trabajo había reunido cerca de 2.000 postulantes, una cantidad que contrasta con las alrededor de 20 vacantes que se prevé cubrir en una próxima selección.
“Eso la verdad que no nos pasó nunca”, reconoció González al relatar la situación, que expone el impacto de la crisis laboral sobre las familias y las dificultades que atraviesan las empresas que dependen del consumo cotidiano.
Ventas con caídas de hasta el 40%
El empresario describió un panorama complejo para distintos rubros comerciales y de la industria alimenticia. Según explicó, en algunos sectores las ventas registran retrocesos del 20%, 30% y hasta el 40%, en un contexto marcado por la reducción de los ingresos disponibles y la menor demanda.
“La gente no tiene trabajo, entonces la gente no dispone para comprar”, sostuvo González al analizar la relación entre el deterioro del empleo y la actividad comercial.
La retracción del consumo afecta especialmente a los productos de uso cotidiano, cuya demanda depende en gran medida de la capacidad de compra de los hogares. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos, las familias reducen las compras y los fabricantes encuentran mayores dificultades para colocar su producción.
Pastas Orali produce pastas, tapas para empanadas y otros alimentos de consumo masivo. Para enfrentar el escenario, la firma busca ampliar su catálogo, sumar distribuidores, captar nuevos clientes y desarrollar oportunidades de exportación.
A pesar de esas estrategias, González reconoció que mantener el nivel de ventas requiere cada vez más esfuerzos. La empresa logró limitar su retroceso a una caída de entre el 1% y el 3% respecto del año anterior, aunque el empresario advirtió que otros sectores atraviesan una situación mucho más complicada.
La postal de los mayoristas con menos clientes
Una experiencia reciente en el mayorista Nini, ubicado en el oeste del conurbano bonaerense, permitió al empresario observar directamente el freno de la actividad comercial.
El equipo de Orali había concurrido al establecimiento para realizar una degustación de empanadas, pero terminó regresando con casi toda la mercadería porque había pocos clientes.
“Nos volvimos con casi todas las empanadas porque no había gente, no hay gente en los mayoristas, no hay gente en los negocios”, relató González.
La escena contrastó con los años de mayor movimiento comercial que recuerda el dueño de la empresa. Al mencionar los períodos de mejor desempeño, destacó 2006 y 2007, cuando, según describió, el consumo era más dinámico y los productos encontraban una demanda sostenida.
La menor circulación de compradores y la reducción de las ventas afectan tanto a los comercios como a las industrias que abastecen al mercado interno. Para las empresas alimenticias, la situación plantea un desafío adicional: sostener la producción y los costos operativos cuando los clientes compran menos.
Cerca de 2.000 postulantes para cubrir alrededor de 20 puestos
El pedido de alimentos surgió a partir de una convocatoria laboral realizada por un distribuidor mayorista que prepara la apertura de una nueva sucursal.
Según contó González, la empresa recibió cerca de 2.000 postulaciones para una búsqueda de personal. Para una nueva selección, el comercio prevé cubrir alrededor de 20 puestos, una cifra que anticipa una competencia muy elevada entre quienes buscan una oportunidad de empleo.
Ante la cantidad de personas que podrían acercarse, el distribuidor solicitó a Pastas Orali que colaborara con alimentos para quienes debieran permanecer en la fila durante la jornada.
La compañía ya participa de acciones solidarias junto a comedores comunitarios y evalúa este tipo de iniciativas. Sin embargo, para González, el pedido tuvo un significado particular porque vinculó directamente la búsqueda laboral con la necesidad de garantizar la alimentación durante la espera.
La escena muestra una de las dimensiones sociales de la crisis: miles de personas se presentan para acceder a un número limitado de puestos, mientras las empresas enfrentan dificultades para vender y sostener su actividad.
El empresario cuestionó la falta de condiciones para invertir
Consultado sobre las medidas económicas del Gobierno de Javier Milei, González sostuvo que su empresa no percibió mejoras significativas derivadas de la reforma laboral ni de la reducción de impuestos.
“No se sintió”, respondió al referirse al impacto de esas políticas sobre el funcionamiento de Orali. Aunque reconoció que algunos cambios vinculados con los conflictos laborales pudieron reducir determinados costos, aclaró que eso no se tradujo en una recuperación general de la demanda.
También señaló que la reducción de las retenciones al campo no tuvo un beneficio concreto para su compañía.
El empresario planteó que la posibilidad de reconvertir una firma o ampliar su producción depende de contar con recursos financieros y perspectivas favorables para los negocios. “Tenés que tener capital de trabajo, tenés que tener capital de inversión, tenés que tener crédito, tenés que vislumbrar un futuro”, enumeró.
En ese sentido, advirtió que la falta de mercado desalienta incluso la búsqueda de financiamiento. “Si no tenés mercado, ni siquiera te da ganas de meterte en un crédito”, afirmó.
La recuperación depende del mercado interno
El testimonio de González pone el foco en la relación entre empleo, ingresos y consumo. Para las empresas que producen alimentos destinados al mercado interno, la pérdida de poder adquisitivo se traduce en menos ventas y mayores dificultades para sostener la actividad.
Aunque Pastas Orali consiguió amortiguar el impacto mediante nuevas estrategias comerciales, el empresario remarcó que ese esfuerzo no elimina los problemas generales que enfrenta el sector.
La caída de la demanda, la falta de oportunidades laborales y las dificultades para invertir conforman un escenario que afecta a distintos rubros de la economía. En ese contexto, la imagen de una fila multitudinaria para conseguir uno de los pocos empleos disponibles y el pedido de comida para quienes esperan se convirtió en una señal del deterioro que atraviesan numerosas familias.
Para González, la posibilidad de revertir esa situación está vinculada con la recuperación del trabajo, la capacidad de compra de la población y la existencia de condiciones que permitan a las empresas producir, vender e invertir.
