Dos estudios de consultoras especializadas detectaron un fuerte deterioro de la imagen del Presidente en el ecosistema digital. Un relevamiento sobre más de 326 mil publicaciones registró que la negatividad ronda el 80%, mientras que otro informe identificó nueve meses consecutivos de balance desfavorable. La pobreza y la suba del riesgo país aparecen entre los temas asociados al malestar.
La imagen digital de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complicados desde su llegada a la Casa Rosada. Dos estudios sobre el comportamiento de las redes sociales coincidieron en señalar que las publicaciones relacionadas con el Presidente son mayoritariamente negativas, incluso en un terreno que históricamente fue uno de los principales puntos fuertes de la comunicación libertaria.
Uno de los relevamientos, realizado por la consultora cordobesa Reputación Digital, analizó 326.638 publicaciones entre el 5 de septiembre y el 4 de noviembre de 2026. El resultado mostró que entre el 75% y el 86% de los mensajes sobre Milei fueron negativos, según la semana observada. En promedio, ocho de cada diez publicaciones expresaron críticas al mandatario.
El informe, titulado “¿Se le acabó el aura a Milei?”, también detectó una fuerte caída en el volumen de menciones al Presidente. La conversación digital pasó de 60.612 publicaciones durante la semana del 21 al 27 de septiembre a apenas 10.870 entre el 26 de octubre y el 1 de noviembre.
La conclusión de los especialistas fue contundente: cada vez se habla menos de Milei, pero quienes siguen mencionándolo lo hacen mayoritariamente en términos negativos.
Menos publicaciones y un balance cada vez más desfavorable
El estudio de Reputación Digital fue elaborado mediante Sapiens, una plataforma de escucha social que permite analizar conversaciones y comportamientos en distintas redes y espacios digitales.
Durante los dos meses relevados, las publicaciones acumularon 77,8 millones de visualizaciones. Sin embargo, el volumen de mensajes no se tradujo en un respaldo significativo al Presidente.
La tendencia negativa se mantuvo relativamente estable pese a la reducción de las menciones. Es decir, la caída de la conversación no estuvo acompañada por una mejora en el tono de las publicaciones que continuaron circulando.
El segundo relevamiento, realizado por la consultora Ad Hoc, llegó a una conclusión similar. Según sus datos, Milei acumuló nueve meses consecutivos con un balance negativo en el ecosistema digital. Durante octubre, la negatividad aumentó cinco puntos, mientras que la positividad retrocedió tres.
Los dos trabajos reflejan un cambio en el escenario comunicacional del Gobierno, que construyó buena parte de su identidad política sobre la movilización de seguidores en las redes sociales y la capacidad de instalar temas en la agenda pública.
Bots, trolls y usuarios reales: quiénes participan de la conversación
Uno de los aspectos más llamativos del relevamiento de Reputación Digital fue la clasificación de las cuentas que participaron de la conversación sobre Milei.
De cada 100 publicaciones analizadas, 80 provinieron de cuentas con comportamiento compatible con bots, ocho fueron atribuidas a cuentas identificadas como trolls y apenas 12 correspondieron a usuarios reales.
Para realizar esa clasificación, la consultora tomó en cuenta la frecuencia de publicación, los horarios de actividad y las interacciones de cada cuenta. En el caso de los trolls, el informe identificó patrones de militancia organizada, tanto del oficialismo como de sectores opositores.
Sin embargo, el dato más significativo fue que las cuentas automatizadas no necesariamente funcionaron como un mecanismo de defensa del Presidente. Por el contrario, sus publicaciones registraron un tono incluso más negativo que las de los usuarios reales.
A pesar de representar el 80% de los mensajes, las cuentas con comportamiento de bot concentraron apenas el 1,3% del alcance estimado. La mayoría tenía 300 seguidores o menos. En cambio, los usuarios reales reunieron el 89% del alcance, lo que muestra que el volumen de publicaciones no equivale necesariamente a una mayor llegada a la audiencia.
La crítica supera ampliamente al respaldo
El estudio también analizó las publicaciones favorables y desfavorables hacia el mandatario. Entre las cuentas reales identificadas, se registraron 9.602 perfiles que publicaron mensajes críticos y 2.884 que expresaron apoyo.
La relación fue de aproximadamente 3,3 cuentas críticas por cada una favorable al Presidente.
En cuanto a las publicaciones positivas, el informe contabilizó 42.126 mensajes durante el período analizado. Una parte importante de ese contenido provino de cuentas automatizadas y de perfiles vinculados con la militancia política organizada.
El relevamiento también identificó a medios de comunicación y cuentas periodísticas entre los usuarios reales que difundieron mensajes favorables al Gobierno. La presencia de estos actores muestra que la conversación digital no se limita a los enfrentamientos entre militantes, sino que también involucra a medios y usuarios con distintos niveles de exposición.
Ira y asco, las emociones que predominan
Otro apartado del trabajo se concentró en las emociones expresadas en las publicaciones. Para esa medición se analizaron 21.922 mensajes publicados desde el 12 de octubre, utilizando una adaptación de la rueda de emociones de Plutchik.
Los resultados mostraron que la ira encabezó las reacciones, con el 40,5% de las publicaciones. En segundo lugar apareció el asco, con el 29,3%. Entre ambas emociones concentraron casi siete de cada diez mensajes analizados.
La confianza, asociada principalmente a las expresiones de respaldo al rumbo del Gobierno, alcanzó el 17,9%, mientras que la alegría representó apenas el 6,2%.
Entre los usuarios reales, el patrón fue similar: la ira llegó al 36%, el asco al 33% y la confianza al 17%.
Los datos reflejan un clima de fuerte malestar en la conversación digital, donde las críticas al Gobierno aparecen asociadas a preocupaciones económicas y sociales.
La pobreza y el riesgo país, entre los temas que generan malestar
La situación económica ocupa un lugar central entre los asuntos que alimentan las críticas al Presidente. La pobreza, las dificultades para llegar a fin de mes y el deterioro de distintos indicadores aparecen entre los temas vinculados con el rechazo a la gestión libertaria.
También se destaca la escalada del riesgo país, que volvió a superar los 800 puntos básicos y reavivó las dudas sobre la capacidad del Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda y recuperar el acceso al financiamiento internacional.
El deterioro de la actividad económica, las dificultades de sectores productivos y la pérdida de poder adquisitivo forman parte de un escenario que impacta sobre la percepción pública de la administración nacional.
La conversación digital, en ese sentido, funciona como un espacio donde se expresan tensiones que exceden la discusión política tradicional y reflejan preocupaciones de la vida cotidiana.
Un terreno que fue clave para el ascenso libertario
El cambio resulta especialmente significativo porque las redes sociales fueron uno de los principales instrumentos de construcción política de Milei. Antes de llegar a la Presidencia, el actual mandatario consiguió instalar sus discursos, confrontar con adversarios y ampliar su base de seguidores mediante una estrategia digital que tuvo un papel central en su crecimiento electoral.
Durante su gestión, esa presencia continuó siendo una herramienta para defender las medidas económicas, responder a las críticas y mantener activa la militancia oficialista.
Sin embargo, los estudios recientes muestran que ese terreno ya no ofrece los mismos resultados. La reducción de las menciones, el predominio de mensajes negativos y la mayor distancia entre las cuentas críticas y las favorables plantean un escenario distinto al de los primeros meses del Gobierno.
Los especialistas advierten, de todos modos, que las redes sociales no representan por sí solas a la opinión pública. El peso de las cuentas automatizadas y la concentración de los mensajes en plataformas como X obligan a interpretar los resultados con cautela.
Aun con esa salvedad, la coincidencia entre los dos relevamientos constituye una señal de alerta para la Casa Rosada: el oficialismo enfrenta un deterioro sostenido de su conversación digital, precisamente en uno de los espacios donde había construido buena parte de su fortaleza política.
