El gobierno de Andrés Watson en Florencio Varela fijó a la educación como una prioridad en su gestión y fortalecer las instancias pedagógicas fue la premisa de medidas que incluyeron a los ámbitos de enseñanza formal, pero también a aquellos destinados a capacitarse para el mundo laboral.
El Municipio ofreció lugares de formación en diversas modalidades: cursadas anuales, seminarios intensivos, en las dependencias descentralizadas, orientadas en oficios o pasatiempos. Un cronograma heterogéneo caracterizó la grilla de la administración local.
Una de las alternativas a la ciudadanía ávida de saberes fueron las clases de zapatería, dictadas en el Salón de Usos Múltiples de La Sirena -ubicado en la intersección de Seguí y 22-. En esa ocasión, el Intendente conversó con el alumnado y conoció de primera mano las diferentes vivencias relacionadas con las técnicas adquiridas.
Los y las participantes contaron al Alcalde el impacto que tuvo la instrucción en los emprendimientos que surgieron a partir de los cursos.
“Los talleres comunales cumplieron una función reparadora del tejido social, fueron espacios de aprendizaje con herramientas prácticas que tuvieron como resultado la generación de ingresos en las familias”, describió la máxima autoridad distrital.
En ese contexto, la Municipalidad proporcionó telas, hormas, pegamentos, entre otros insumos, a fin de optimizar la experiencia.
Fabiana Colke -residente en las inmediaciones- recordó: “Siempre me interesó el rubro. Aproveché a empezar ni bien supe por las redes”. “Al poco tiempo, arranqué con la compostura en casa”, comentó. Luego, agregó: “Me sirvió mucho en el aspecto económico. Sumé algunos clientes en el barrio”.
“Antes, era empleado en una empresa de calzado. Con mis antiguos conocimientos y los incorporados acá, armé alpargatas para vender a precios baratos”, reveló Alejandro Torales de Villa Aurora. “Debido a los altos costos en las tiendas, este fue mi modo de acompañar a la gente que no podía comprarlos de otra manera”, narró.
De San Jorge, Ramón Ledesma consideró “una chance determinante de mantener vivo al oficio”. En esa línea, destacó “a la Intendencia por acercarnos encuentros valiosos en época de crisis”.
Fortalecimiento estudiantil
Con la misión de garantizar óptimas condiciones en las primeras etapas de la niñez, fueron entregados elementos esenciales a la Primaria Nº7 situada en Ingeniero Allan.
“Desde el 1° de marzo, Andrés Watson, asumió la responsabilidad del Servicio Alimentario Escolar como una política integral para asistir a la población frente a la escasez de trabajo y la imposibilidad de llevar un plato de comida a la mesa”, subrayó la secretaria de Desarrollo Social, Laura Vivas.
Asimismo, respecto a la jornada, la funcionaria informó: “Entregamos utensilios, objetos de bazar, ollas, dos cocinas más una heladera para agilizar la labor de los auxiliares”.
El director del establecimiento, Julián Pastor, estaba “muy feliz porque era algo que realmente necesitábamos”. “Con una matrícula de casi 1300 estudiantes oriundos de distintas zonas de Florencio Varela, fue importante tener acceso no solo a la educación, sino a otros recursos para mejorar la calidad de vida”, resaltó.
“Milanesas con puré mixto y bananas de postre”, relató sobre el menú Julio Morales -personal no docente-. “Comencé acá en 2010. Esto fue una sorpresa hermosa, un esfuerzo enorme realizado en pos del bienestar para las infancias”, aseguró. “Con estas adquisiciones estipulamos preparar una mayor variedad de opciones y reponer artículos”, concluyó.

