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Grave denuncia contra CENI

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La muerte de un jubilado de 74 años en la Clínica CENI generó graves cuestionamientos de parte de la familia, que cree que el abuelo no recibió la atención adecuada y denuncia malos tratos para la víctima y para sus acompañantes. El relato es detallado, pero sirve para conocer la situación que padecen comúnmente los afiliados al PAMI en el sanatorio privado de Andrés Baranda Nº 1096.
«Mi experiencia con la CENI es malisima», resumió Sabrina Meneghesso. «Mi suegro -Osvaldo Rubens Stefanini- antes de la primera internación era una persona muy activa, tenía 74 años y era el que se encargaba de los mandados, de los trámites, andaba en bicicleta, llevaba a los nietos al colegio… Si bien tenía sus achaques, nada de eso le impedía tener una vida súper activa».
El 10 de diciembre fue un día caluroso y el suegro realizó varios trámites. «Al llegar se sentía medio mal, así que dio un par de vueltas y se fue a acostar, estaba mareado y con mucho dolor en una de sus rodillas».
A la tarde se descompuso con fuertes dolores en la rodilla. «Lo llevan a la Clínica CENI y ahí le hacen el ingreso. Después de estabilizarlo lo llevan a una habitación común. Ahí estuvo unos días, le hicieron una tomografía y nos dicen que no fue un ACV sino un golpe de calor y que estaba anémico (cosa que ya sabíamos porque venía tomando hierro) y que ya podía volver a la casa. Mi cuñado antes de firmar el alta les pregunta si pudieron verle la rodilla y le dijeron que no porque mi suegro había entrado por un posible ACV».
Otra vez en casa la salud del abuelo empeoró, la rodilla se hinchó más y tuvo que recurrir al Hospital Evita Pueblo, donde el 26 de diciembre un traumatólogo amigo «le saca 3 jeringas de pus de la rodilla, lo manda a hacer cultivo y le dice que del hospital se vayan a la CENI para que lo internen, porque tiene una infección muy grande». Allí volvió a internarse con una medicación especial.
«Estuvo internado desde el 26/12/2019 hasta la primera o segunda semana de enero, no recuerdo exactamente. En ese tiempo nuestro vecino -el traumatólogo del Evita Pueblo- nos dijo que el virus era Streptococcus pneumoniae que se le había alojado en la rodilla (algo bastante común en gente mayor) y a la semana y media se le hizo una operación para limpiar la rodilla. Además le hicieron unas transfusiones de sangre porque la anemia había avanzado mucho. Mi vecino nos dijo que iba a tener que estar 3 semanas o un mes con antibiótico por vena, pero antes de las 3 semanas ya le querían dar de alta».
Sin embargo continuó internado unos días más, pero con escasa atención de parte de los médicos de CENI, para quien «mi suegro estaba perfecto».
«Empezó a deprimirse, a no querer comer, se ponía muy ansioso y por la noche no dormía y después lo hacía todo el día. Por momentos se comportaba como un chico, empezó a no querer ir al baño por lo que tuvieron que ponerle pañal, parecía que estaba teniendo una especie de demencia o algún problema psiquiátrico».
«El psiquiatra que lo vio le dijo que podía ser un comienzo de demencia pero que se tenía que hacer una tomografía, que ahí iba a salir y dependiendo de eso lo podían medicar.Como mi suegro seguía mal y sin querer comer lo llevamos a la CENI otra vez. En la guardia nos dijeron que no podían internarlo porque no comía, pero que le iban a sacar sangre e iban a ver cómo estaba. Bueno, le sacaron sangre y la realidad es que estaba para transfundir otra vez, además de que tenía otra vez una insuficiencia renal», relató.
Según la denunciante, en la clínica volvió a recibir una mala atención y hasta se desechó el diagnóstico psiquiátrico por «estúpido», tal como dijo un médico.
«Sin muchas más vueltas le pasaron sangre, le llevaron el hematocrito a un número donde le podían dar de alta y lo despacharon a la casa otra vez. Pero esta vez nosotros estábamos un poco más asesorados y antes de que le den el alta le pedimos copia de los estudios y una epicrisis, cosa que me enteré que es obligatorio, siempre te la tienen que dar. En la CENI, si no la pedís, no te la dan».
El sábado 14 de marzo se descompuso y volvió una vez más al sanatorio, donde le dijeron que era la falta de alimentación y no una insuficiencia respiratoria la causa de los problemas, por lo cual no quedó internado.
El domingo siguiente la situación empeoró y la familia llamó a un psiquiatra de la Clínica San Martín de Berazategui, quien recomendó la internación.
«Al llegar lo ingresan y a los 5 minutos sale el médico de guardia y nos dice que había entrado en paro cardíaco y que por el estado en el que estaba no creían que fuera a salir. Al rato sale el médico de Terapia y nos dice que está grave, que además su corazón está infartado, que tiene insuficiencia respiratoria e insuficiencia renal (¡otra vez!) y que tiene una septisemia. Es decir una infeccion generalizada y que a esa edad y en ese estado era muy difícil que se recupere». Finalmente el 16 de marzo falleció de un paro cardíaco por la infección que, según interpretó Sabrina, había comenzado en la rodilla.
«Yo no sé si fue antes o después de la operación, pero estoy segura que la sepsis fue de lo mismo que la rodilla».
«Se lavan las manos y lo único que quieren es sacarle plata a PAMI», opinó. «Para ellos los viejos son un negocio, yo estoy segura de que hubo negligencia».
La cuarentena por coronavirus dejó a a la familia sin la posibilidad de iniciar una denuncia judicial y ese es un tema que se sigue debatiendo ante la posibilidad de no llegar a un fallo favorable. Sabrina comentó que en la Clínica CENI conoció muchos casos similares.

Estuvo clausurada durante 2018

La clínica de Andrés Baranda al 1000 fue clausurada en 2018 tras detectar una inspección municipal irregularidades en materia de seguridad e higiene y constatar que el lugar no contaba con la habilitación correspondiente.
Se labraron actas por el hallazgo en la calle de residuos comunes mezclados con patogénicos y por no cumplir con la normativa de Bromatología en la cocina.

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