Días atrás, en la Autopista Buenos Aires-La Plata, Carlos, un vecino quilmeño, mientras regresaba a su casa al anochecer, notó a un joven que estaba en la banquina y que lanzó un proyectil sobre el parabrisas de su auto, a la altura del kilómetro 18 entre las bajadas de Bernal y Quilmes.
El impacto hizo estallar el parabrisas del vehículo y afortunadamente, se evitó lo que podría haber sido un accidente mucho más grave.
El conductor, minutos después del ataque, se acercó a una garita policial que está ubicaba en las proximidades del lugar donde ocurrió este hecho delictivo y no solamente que no pudo obtener respuestas sobre el episodio del que fuera víctima sino que además se encontró con otros conductores en situaciones similares ocurridas en la autovía.
Los efectivos policiales le recomendaron a Carlos acercarse hasta las oficinas del peaje en Hudson para que pueda realizar el reclamo correspondiente…
Luego de tener que extender su viaje y de pagar los peajes correspondientes, el conductor tampoco obtuvo respuestas debido a que no están funcionando las oficinas de Atención al Cliente por la ausencia de un protocolo de COVID-19.
Así, la única alternativa posible que este vecino pudo realizar un reclamo fue vía correo electrónico, enviando un mensaje por día y sin obtener ningún tipo de respuesta.
De esta manera, queda reflejada la incapacidad para poder ofrecer seguridad y un servicio óptimo ante las adversidades que atraviesan los conductores sobre la Autopista Buenos Aires-La Plata, al igual que la ineficiencia al momento de controlar el perímetro para otorgar un servicio seguro, ya que este tipo de incidentes puede terminar de una manera mucho más trágica que lo ocurrido con Carlos.

