Cada 7 de agosto, miles de fieles se acercan al santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, para agradecer, rezar y pedir por trabajo, salud y bienestar. La tradicional celebración combina la fe religiosa con un fuerte mensaje social, resumido en una consigna histórica: «Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo».
La fecha recuerda el fallecimiento de Cayetano de Thiene, ocurrido el 7 de agosto de 1547. Nacido en la ciudad italiana de Vicenza, estudió Derecho y llegó a desempeñarse como secretario del papa Julio II. Sin embargo, decidió abandonar los privilegios de la corte para dedicarse a ayudar a los enfermos, los pobres y las personas más necesitadas.
El patrono del pan y del trabajo
San Cayetano es reconocido por la Iglesia Católica como el patrono del trabajo y de la providencia, motivo por el cual millones de personas lo invocan para pedir empleo, estabilidad económica y acompañamiento en tiempos difíciles.
La imagen del santo suele representarse con una espiga de trigo, símbolo del pan, el sustento y la dignidad del trabajo. Por eso, durante las celebraciones es habitual que los fieles reciban estampitas y espigas bendecidas.
Peregrinación y solidaridad
Como cada año, el santuario ubicado en Cuzco 150, Liniers, recibe una multitud de peregrinos que hacen largas filas para ingresar al templo, participar de las misas y dejar sus intenciones de oración.
Además de los tradicionales pedidos, la Iglesia impulsa campañas solidarias mediante la recepción de alimentos no perecederos, ropa y donaciones destinadas a personas en situación de vulnerabilidad.
Una jornada de fe y reclamo social
La celebración de San Cayetano también tiene una fuerte dimensión social. Este año, organizaciones como la UTEP, la CGT y las dos CTA convocaron una movilización desde el santuario hacia Plaza de Mayo para visibilizar la situación laboral y económica que atraviesan distintos sectores de la sociedad.
De esta manera, el Día de San Cayetano vuelve a reunir fe, solidaridad y reclamos por mejores condiciones de vida, manteniendo vigente una tradición profundamente arraigada en la cultura argentina.
