El reciente decreto firmado por Javier Milei, que establece un aumento de apenas $8.146 para el Salario Mínimo Vital y Móvil en diciembre, llegando a $296.832 en marzo, generó una ola de críticas y rechazo. La medida consolida la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente aquellos en la informalidad o que dependen de subsidios estatales.
En medio de este ajuste, el vocero Carlos Adorni vuelve a provocar con declaraciones que exponen la lógica del gobierno libertario. Durante una conferencia de prensa, afirmó que “el salario mínimo no debería existir”, argumentando que impide a los empresarios contratar a trabajadores por debajo de ese monto. Este planteo, que busca justificar condiciones laborales precarazidas, se da en un contexto donde las políticas del gobierno benefician a las patronales y no a los sectores más vulnerables.
A pesar de este discurso, Adorni percibe un sueldo de casi $4.000.000 mensuales y maneja una caja de $260 millones por mes en la Secretaría de Comunicación y Medios. Bajo su gestión, esta área no solo se expandió considerablemente, sino que también permitió la incorporación de su hermano Francisco Adorni al Ministerio de Defensa, donde cobra un sueldo similar. Estas prácticas reflejan un claro caso de nepotismo y contradicen el discurso de “achicar el Estado” que Milei promovió durante su campaña.
El contraste entre el ajuste al salario mínimo y los privilegios de los funcionarios libertarios no hace más que exponer la hipocresía del gobierno. Mientras los trabajadores enfrentan una caída constante de sus ingresos, quienes ostentan el poder disfrutan de sueldos millonarios y consolidan una estructura estatal destinada a propaganda y control mediático.
