Titulares

«Cansados por el peso de la injusticia»

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Con el lema «Tú, Señor, eres mi esperanza», la Diócesis de Quilmes celebró la XXX Misa de la Esperanza y la IX Jornada Mundial de los Pobres, una convocatoria que reunió a cientos de fieles en el Cruce Varela en el marco del Año Jubilar Diocesano y del camino hacia el Tercer Sínodo Diocesano y el 50º aniversario de la Diócesis en 2026.


La eucaristía fue presidida por el obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, y concelebrada por el obispo auxiliar, monseñor Eduardo Redondo, y el obispo emérito de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín SDB, junto a sacerdotes de la Diócesis, acompañados por diáconos, religiosas y una numerosa comunidad que participó a pesar de las altas temperaturas.


En su predicación, monseñor Tissera evocó al papa Francisco y destacó las enseñanzas del papa León XIV, cuyo mensaje para esta Jornada inspira el lema de la celebración. El obispo expresó que la Misa de la Esperanza es un espacio para reafirmar la fraternidad, especialmente con «tantos hermanos cansados por el peso de la injusticia, del maltrato, de la exclusión y de la falta de oportunidades».


El prelado enumeró las diversas realidades dolorosas presentes en la vida cotidiana: la inseguridad laboral, las víctimas de la violencia, las adicciones, las enfermedades sin acceso a tratamientos, la discriminación, distintos tipos de abusos, la situación de los jubilados y el hambre que sufren muchos niños.


JORGE NOVAK

Antes de la celebración, los departamentos y movimientos de la diócesis realizaron una Expo-Feria y Memoria agradecida recordando al Siervo de Dios, Jorge Novak, primer obispo de Quilmes, de quien también en 2026 se celebrará el 50º aniversario de su ordenación episcopal.


Durante la homilía, Tissera retomó una oración del mismo Novak pronunciada en el Tedeum de 2001, invocando la bendición de Dios para «los pobres, los gobernantes, los empresarios, los dirigentes, los responsables de administrar justicia, las comunidades, los jóvenes, las mujeres y los niños».


El obispo agradeció especialmente a la Vicaría de Solidaridad por la organización y a quienes, en distintos ámbitos de la Diócesis. Además, anunció que la próxima Misa de la Esperanza tendrá lugar después de la conclusión del Tercer Sínodo Diocesano, momento en el que se presentarán las nuevas líneas pastorales.

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