La madre de Micaela Romero, la integrante de la Policía Federal Argentina (PFA) asesinada por «motochorros» que la asaltaron el año pasado en Quilmes, dijo este domingo que siente «tranquilidad» porque se cerrará «una etapa de angustia infinita» a partir de este lunes, cuando comience el juicio a los tres acusados del crimen.
Fuentes judiciales informaron que el debate oral será presidido por el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 2 del Departamento Judicial Quilmes -ya que al momento del hecho dos de los acusados tenían 16 años y el otro 17- y se desarrollará hasta el 8 de julio.
El tribunal estará integrado por los jueces Alejandro Paccioretti, Gladys Krasuk y Analía Consolo y los acusados son dos adolescentes de ahora 17 años y un joven de 18, quienes se encuentran detenidos.
La fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Quilmes, María Julia Bottaso, acusa a los jóvenes del delito de «homicidio en ocasión de robo doblemente agravado».
«La causa tiene dos mil fojas y tuvo un trabajo que llevó nueve meses, con doce allanamientos y cantidades de pericias de parte de todo el equipo de la fiscalía. Ahora, con las pruebas que tenemos recolectadas, vamos a probar que los acusados son los que mataron a Romero», dijo a Télam la fiscal Bottaso.
Por su parte, María Constante, mamá de Micaela, señaló a esa agencia que «le sorprendió la cercanía de la fecha del juicio» y que para ella y para su familia significará «cerrar una etapa de angustia infinita».
«Conocer la fecha del inicio del juicio hace que se sienta tranquilidad porque querés que se cierre esta etapa, que es de una angustia infinita, porque no tenemos Justicia, eso hace que se agrande más el dolor», expresó la mujer.
Luego manifestó que junto al padre de su hija estarán presentes durante las jornadas de debate oral y que para la última audiencia organizará una marcha frente a los tribunales.
«Ayer hablaba con el padre de Micaela y me decía que no sabe cómo va a reaccionar. Yo tampoco lo sé, la cuestión es sentarme y escuchar a la defensa, ver qué tiene y estar atenta a todo», aseguró.
Constante dijo que espera «una condena ejemplar», aunque sabe que «la prisión perpetua acá en Argentina no existe y menos para menores».
«No sé si voy a salir (del juicio) conforme para que les den trece años. Mi hija no va a volver más y (a los acusados) no les van a dar la condena ejemplar», consideró.
Micaela Romero tenía 23 años, era madre de una nena de 2 y tenía un año de antigüedad en la fuerza, donde se desempeñaba en la División Protección Residencia Presidencial de Olivos y Operaciones de la PFA, aunque estaba de licencia médica cuando fue asesinada.
La hija de Micaela vive con su padre en una casa que el hombre construyó junto a la joven en la parte de atrás del terreno donde se ubica también la vivienda de Constante, en el barrio Kolynos, de Quilmes Oeste.
«Mi nieta tiene cuatro años y está en una etapa donde habla más de la madre. Me hace que le escriba cartas diciéndole que venga a la casa de la ‘abu’, le cuenta qué colores le gustan. El otro día, en el jardín le dijo a la maestra que la mamá está en el cielo. Son cosas que te van torturando», se lamentó la mujer y agregó: «mi nieta tiene que estar escribiéndole a la mamá que no está y eso es horrible».
«Micaela tenía muchos proyectos. Quería internarse en la Escuela de Policía porque deseaba ascender. Su sueño fue ser policía, luchó por eso y quería más», recordó la madre de la joven víctima.
Emmanuel Dalbessio (Télam)
