El fallecimiento de un hombre 65 años por coronavirus en un geriátrico de Ezpeleta, que falleció el miércoles pasado en el Centro Médico San Martín, volvió a poner en cuestionamiento el tratamiento que se le da a los pacientes con esta enfermedad.
Alfredo Rossi, de 65 años, era un paciente diabético que residía desde hace un año y medio en el Hogar El Cedro de Ezpeleta.
Gisela, su hija, contó que si bien en un principio hubo algunos desajustes con la medicación psiquiátrica que recibía Rossi, durante su estadía en el hogar fue satisfactoria hasta los últimos acontecimientos.
El 3 de julio a la noche, Rossi comenzó a tener fiebre y recibió suero hasta que un día después, sufrió una descompensación relacionada con el nivel de glucosa y fue trasladado al Centro Médico San Martín.
La familia aseguró que ni el PAMI ni el SAME activaron los protocolos que exige la pandemia ante un posible caso de COVID-19.
Una vez internado en el San Martín, se le hizo un hisopado que dio positivo y a pesar de la posibilidad de que tuviese el virus, desde el sanatorio se le pidió a los familiares que lo atiendan por no contar con «el personal necesario».
«El lunes por la tarde diagnostican COVID-19 positivo, la familia se acerca al Hogar Geriátrico con la novedad y la respuesta que consiguen es: se habrá contagiado en la ambulancia», aseguró Gisela.
Rossi falleció el miércoles 8 por una «falla cardiorespiratoria consecuencia de neumonía bilateral causada por COVID».
La familia no fue informada sobre el tratamiento que recibió los últimos dos días de internación y advirtió que el hogar no informa a los familiares sobre los contagios que se producirían dentro del geriátrico.
