Dos marcas históricas de la industria argentina atraviesan un momento crítico. Lumilagro y Moura enfrentan cambios en su producción en un contexto económico adverso marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y el deterioro de la actividad industrial en el país.
En el caso de Lumilagro, la empresa despidió a 170 trabajadores y resolvió que sus tradicionales termos pasen a fabricarse en el exterior, una decisión que refleja el impacto del actual escenario económico sobre la producción nacional. Desde la compañía reconocieron que se trató de “un proceso dolorosísimo”.
Como consecuencia, la planta ubicada en Tortuguitas reducirá significativamente su actividad, ya que quedará destinada principalmente a tareas de personalización y serigrafía, muy lejos de los años en los que funcionaban a pleno los hornos de producción y la fábrica generaba empleo industrial en gran escala.
Por su parte, Moura también atraviesa una reestructuración. La empresa achicará su planta en Pilar y dejará de producir localmente las baterías destinadas a camiones, lo que implica una menor actividad industrial en el país.
Este escenario se da en medio de un contexto económico complejo en la Argentina, donde la caída del consumo interno, el encarecimiento de los costos productivos y las nuevas condiciones para las importaciones están golpeando a distintos sectores de la industria nacional, obligando a algunas empresas a reducir su producción local o trasladarla al exterior.
De esta manera, los casos de Lumilagro y Moura se suman a una serie de señales de alerta dentro del entramado industrial argentino, que enfrenta un presente marcado por la retracción de la actividad y la incertidumbre económica.
