Una de las paredes laterales del boliche Santa Cruz, ubicado en Quilmes, se derrumbó el domingo por la tarde y generó alarma entre los vecinos de la zona, quienes aseguran que el deterioro del lugar venía siendo advertido desde hace tiempo.
Según relataron habitantes del barrio, desde hace meses venían denunciando el mal estado de la estructura, con signos visibles de abandono que hacían prever un desenlace como el ocurrido. El colapso finalmente se produjo sin que hubiera personas circulando en ese momento, por lo que no se registraron heridos.
El episodio reabre el debate sobre los controles en este tipo de establecimientos y la respuesta ante denuncias vecinales. En este caso, la caída de la pared pudo haber tenido consecuencias mucho más graves si ocurría en horario de funcionamiento o con presencia de público.
Ahora se espera la intervención de las autoridades municipales para evaluar las condiciones del lugar y determinar responsabilidades sobre el estado edilicio del boliche.
