Cada 11 de octubre, Argentina celebra no solo el Día Nacional del Asado, sino también el Día Mundial del Dulce de Leche. Estos dos pilares de la gastronomía local tienen miles de fanáticos y, aunque el asado es el plato principal, el dulce de leche es el postre por excelencia. Ambos son símbolos de la identidad nacional que trascienden fronteras.
El asado: una tradición que une a los argentinos
El Día Nacional del Asado se celebra desde 2013, cuando una comunidad en Facebook impulsó la idea de crear una jornada que uniera a todos los argentinos en torno a este icónico plato. Se eligió el 11 de octubre debido al clima primaveral, perfecto para disfrutar al aire libre.
El origen del asado en Argentina se remonta al año 1556, cuando llegaron al país las primeras vacas traídas desde Brasil. En sus inicios, los gauchos cazaban el ganado principalmente por su cuero, y la carne apenas se consumía. Con el tiempo, la técnica de asar lentamente sobre brasas fue perfeccionada hasta convertirse en el método que hoy conocemos.
El asado no solo es una comida, sino una ceremonia que refleja la hospitalidad y el sentido de comunidad del pueblo argentino. Además, aunque en el norte del país se destaca la variante del “asado a la cruz”, en la mayor parte del territorio se prefiere la parrilla tradicional.
La «guerra» del dulce de leche y su origen
El Día Mundial del Dulce de Leche, por otro lado, se celebra desde 1998, gracias a la iniciativa del Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines (Capidya), que buscó posicionar este producto como un emblema cultural. Sin embargo, su origen ha sido objeto de disputa entre varios países, principalmente entre Argentina y Uruguay.
En 2002, el Ministerio de Cultura de Argentina impulsó el reconocimiento del dulce de leche como Patrimonio Cultural Alimentario. Pero Uruguay, alegando que su origen era incierto, elevó un pedido a la UNESCO para que se lo considerara parte del patrimonio gastronómico del Río de la Plata. Finalmente, en 2003, ambos países acordaron registrar al dulce de leche, el asado y las empanadas como patrimonio cultural compartido.
Aunque hay diversas teorías sobre el origen del dulce de leche, una de las más aceptadas en Argentina es que fue descubierto por accidente en una estancia de Cañuelas el 11 de octubre de 1829. Según la historia, una criada olvidó una mezcla de leche y azúcar en el fuego mientras se realizaba una reunión entre Juan Manuel de Rosas y Juan Lavalle, y el resultado fue la creación del dulce de leche tal como lo conocemos hoy.
Asado y dulce de leche: Patrimonio argentino
Ambos alimentos son considerados parte del Patrimonio Cultural Alimentario de Argentina. Tanto el asado como el dulce de leche representan la esencia de la cultura local y son disfrutados en todo el país, independientemente de la región, la clase social o la edad. El asado une a las personas alrededor del fuego, mientras que el dulce de leche endulza cada sobremesa.
