Figuras de la política, el deporte y el mundo artístico se sumaron a la multitud que esperó horas para saludar por última vez a Diego Maradona, quien falleció a los 60 años y fue velado en la Casa de Gobierno.
El presidente Alberto Fernández llegó minutos antes de las 11 a la Casa Rosada y se dirigió a la capilla ardiente montada en el hall de la sede presidencial, donde se desarrolló el velatorio, acompañado por la primera dama Fabiola Yáñez y funcionarios del Gabinete Nacional.
Tras saludar a la familia Maradona, visiblemente conmovido, se acercó al ataúd y sobre la tapa colocó una camiseta de Argentinos Juniors y dos pañuelos blancos, símbolo de la lucha de los organismos de Derechos Humanos.
La Primera Dama, que lo acompañaba, dejó un ramo de rosas rojas y ambos permanecieron varios minutos en silencio frente al féretro.
Además estuvieron el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; el vocero presidencial Juan Pablo Biondi y el subsecretario de Asuntos Políticos de Presidencia, Miguel Cuberos.
A las 14.40, mientras continuaba el incesante ingreso de personas para darle el último adiós al astro del fútbol, arribó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Vestida con un saco blanco y anteojos negros, Fernández de Kirchner fue recibida por el ministro del Interior, Eduardo de Pedro y por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof y de inmediato se dirigió al hall donde se dispuso la capilla ardiente.
Allí, saludó y conversó con la exesposa de la estrella de fútbol, Claudia Villafañe y también con sus hijas Dalma y Gianinna. Luego, colocó un rosario sobre el féretro de Maradona y se quedó por unos minutos con sus manos apoyadas sobre el cajón.

